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miércoles, 1 de junio de 2011

Leyendas Egipcias

LEYENDAS EGIPCIAS








Isis y los 7 Escorpiones


La leyenda de Isis y los 7 Escorpiones apareció escrita en la Estela Metternich, una tabla encontrada en Alejandría en el año 1828 y que se encuentra actualmente en el Museo Metropolitano de Nueva York.

.. la veneración de los egipcios por Osiris había devenido en la envidia de su hermano Seth. Casado con Isis, diosa gobernanta de Egipto, Osiris engendró un hijo a quien puso por nombre HORUS , sin embargo, el odio irracional de Seth acabaría por destrozas la felicidad de la familia divina. Pronto comenzó a urdir planes para separarlos, y aún cuando Isis y su hijo Horus se escondieron, acabaron por ser capturados y encerrados por Seth.
Sin embargo, quiso la justicia divina de Toth que las cosas no sucedieran así, y al caer la tarde, ayudó a isis a escapar con su hijo. Para socorrerlos en su huida, envió junto a ellos a siete escorpiones que se convirtieron así en sus guardianes.
Tras una larga diáspora por tierras egipcias, Isis llegó hasta Per-Sui. Allí pidió ayuda en casa de una rica mujer de nombre Usert. Más ésta, viendo los siete escorpiones, le denegó la ayuda y el cobijo. Siguieron así en su huida hasta que dieron, en las marismas del Nilo, con la casa de una mujer pobre que les dio toda la ayuda necesaria que poco antes Usert les había negado.
Ya en su hogar, los escorpiones, enfadados por el comportamiento de la primera mujer, decidieron escarmentar a Usert, y así, le enviaron todo su veneno a su casa, quedando así inoculado su hijo, quien enfermó gravemente. La mujer, desesperada pidió ayuda para su hijo, pero todos la rehuyeron, y sólo Isis, viéndola aterrorizada, se la prestó.
Isis ordenó al veneno que saliera del cuerpo del hijo de Usert, y de ese modo el niño se salvó.
La rica mujer, avergonzada, al ver que a quien poco antes le había denegado la ayuda, ahora le salvaba la vida a su hijo, pidió perdón suplicante, y en contraprestación dio toda su fortuna a isis y a la mujer pobre que había cobijado a la diosa.

Sinue el Egipcio


Al morir AMENEMHET, su primogénito, SESOSTRIS se encontraba combatiendo al mando del ejército y rápidamente fue avisado para que pudiera llegar cuanto antes a palacio, ya que sus hermanos querían también suceder a su padre.

SINUHÉ era un noble y estaba en el ejército. Había sido hombre de confianza, administrador de los dominios en los países asiáticos y verdadero amigo del rey, y al enterarse de la muerte de este mientras alguien avisaba a unos de los príncipes, decidió abandonar Egipto para salvar la vida, consciente de las disputas que llevaría consigo la sucesión.

Buscó el mejor momento para abandonar el ejército y huir. Cuando pasó la frontera, el calor, el cansancio y la falta de agua, le hicieron caer en la arena desmayado. Al despertar, el jeque de los beduinos le reconoció, le ayudó y le ofreció unirse a ellos.

Después de más de un año entre ellos, SINUHE, se había convertido en uno más de ellos y se había ganado el cariño y respeto de todos. Hasta el príncipe AMUNENSHI que había oído hablar mucho de él, le citó, y tras quedar justificada su huida de Egipto, fue invitado a quedarse en su corte. Allí SINUHÉ prosperó, se casó con la hija mayor del príncipe, recibió buenas tierras, y fue puesto al mando de la mejor tribu al igual que sus hijos al tener edad suficiente. Tan solo tuvo en todos aquellos años un enfrentamiento con un beduino celoso de su posición, al que venció sin dificultades con su astucia ya que el otro le superaba en fuerza.

Al envejecer sentía la necesidad de volver a Egipto y rogaba a los dioses para poder volver a morir a su tierra y recibir sus honras fúnebres. Los dioses le oyeron sus suplicas.

En Egipto, tras muchos enfrentamientos, SESOSTRIS I, que había conseguido llegar al trono, disfrutaba ya de estabilidad en su reinado. Los que se vieron perjudicados en los tiempos de la sucesión, podían ir a solicitar al rey la reposición de sus perdidas. Un día, llegó a oídos del rey SESOSTRIS la situación de SINUHÉ y junto con regalos le envió una carta escrita por él y sus hijos, invitándole a volver a su tierra en la que nunca había hecho daño a nadie.

SINUHÉ repartió sus vienes entre sus hijos y regreso su tierra, donde le recibieron los hijos del rey para acompañarle hasta él. Se le instaló en una de las casas de los príncipes y SESOSTRIS I quiso que fuera su consejero. También le fue construida una tumba entre las de los príncipes, con todo lujo de detalles, ordenados por el rey. Al morir fue enterrado en su tierra con honores supremos.


El Nombre Secreto De RA



ISIS era una diosa muy sabía, casi tanto como el gran RA, tan solo le faltaba conocer el nombre secreto de este para tener su poder.

Tanto ella como los demás dioses envidiaban a RA, el era quien dominaba el mundo y toda criatura estaba sometida a él. En su juventud luchó por conseguir la autoridad que en su madurez le otorgaría el respeto y el reconocimiento que merecía por un reinado justo y pacífico.

Pero el tiempo no perdona, ni siquiera a las divinidades, y según RA envejecía, los demás veían que cada vez estaba más cerca el momento de poder hacerse con su poder aprovechando su debilidad.

ISIS trazó su plan. Hizo con sus manos una serpiente con barro y la dio apariencia de bastón. Cuando RA cogió el bastón la serpiente le mordió, provocándole mucho dolor. Fue entonces cuando ISIS apareció y le convenció de que moriría si no le decía su nombre secreto para poder acabar con el maleficio. Cuando no puedo soportar más dolor le dijo su nombre e inmediatamente el sufrimiento desapareció, pero a la vez RA fue consciente de lo que había hecho, a partir de ese momento tendría que compartir su poder con ISIS.


Bata y Anubis.



BATA era el hermano pequeño de ANUBIS y vivía junto a este y su esposa como si fuera un hijo. Cooperaba en las tareas de la casa, de las tierras y los animales incansablemente junto a ANUBIS.

Pero un día estando en el campo, BATA fue enviada por su hermano a la casa a recoger semillas para la siembra y al llegar la esposa de su hermano le hizo proposiciones nada honestas. BATA lleno de rabia le recordó, que ella era además de una madre para él, la esposa de su hermano y que olvidaría ese momento para que su hermano no sufriera.



Al llegar la noche, ANUBIS entró en la casa y encontró a su mujer en la cama simulando haber sido golpeada y le contó que el causante de sus heridas había sido BATA enfadado porque ella se había negado a aceptar sus proposiciones.

ANUBIS cogió un cuchillo y se dirigió a los establos con la intención de acabar con la vida de su hermano, que al darse cuenta de las intenciones de ANUBIS emprendió la huida. Mientras ANUBIS le perseguía, BATA consiguió que RA escuchase su llamada y creó entre ambos un lago lleno de cocodrilos que hacía imposible que llegasen el uno al otro. A la mañana siguiente se sometieron al juicio de RA, en el que BATA contó a su hermano lo que le había sucedido realmente con su esposa y le dijo que pensaba irse lejos de él, al valle de los cedros, donde se arrancaría el corazón y lo dejaría sobre una flor de cedro. Le dijo también que en algún momento, cuando el árbol se cortase, el moriría, y que si realmente le quería debería ir a recoger su corazón y meterlo en vaso de agua fresca para que pudiera resucitar y vengar el trato recibido. La señal sería una jarra de cerveza que se desbordaba.

BATA se dirigió al valle de los cedros y ANUBIS volvió a su casa y asesinó a su mujer.

En el valle de los cedros BATA construyó un bonito palacio al que llegó la Enéada, que sintiendo compasión por él, mandaron modelar a la mujer más bella del mundo para que fuese su esposa.

La existencia de tan bella mujer llegó a oídos del faraón que mandó a buscarla para hacerla su esposa principal, la gran favorita del harén. La favorita contó al faraón quien era su esposo y también el secreto para destruirlo. Así el rey, envió a sus hombres a cortar el cedro que guardaba el corazón de BATA, y al instante, murió.

ANUBIS, que había seguido con su vida, al llegar ese día a su casa, pidió una jarra de cerveza que al serle servida se desbordó. Recordando las palabras de su hermano, se puso en marcha al valle de los cedros donde lo encontró muerto.

Buscó su corazón sin éxito durante años hasta que ya a punto de desistir lo encontró y siguiendo las instrucciones que le diera BATA consiguió resucitarlo.

Ahora a BATA le tocaba vengar la traición de su esposa y se convirtió en un gran toro al que ANUBIS debía conducir a palacio. Todo salió según los planes y el faraón nada ver al toro quiso cambiárselo a ANUBIS por una importante cantidad de oro con la que regreso a su casa como había acordado con BATA.

Una vez en palacio, BATA con forma de toro le hizo saber a la favorita que no estaba muerto y ella pidió al faraón que matase al toro. Al matarlo, dos gotas de su sangre hicieron crecer dos hermosas perseas junto a las puertas de palacio. BATA aún seguía con vida, esta vez, en forma de persea y al hacérselo saber a la favorita, esta volvió a pedir al faraón que cortase las perseas ya que quería acabar con él a toda costa y de nuevo el faraón consintió y las cortó. Esta vez, una astilla de las perseas al ser cortadas, se clavó en la favorita y esta quedó embarazada. Nadie lo sabía, pero el futuro bebe sería de nuevo BATA.

El faraón encantado con el pequeño varón lo nombró heredero del reino y al ser anciano y morir, el príncipe le sucedió e inmediatamente contó a sus consejeros todo lo que había sufrido a causa de la maldad de su mujer y esta fue castigada con la muerte.

 Reinó durante treinta años y fue sucedido por ANUBIS a quien había nombrado príncipe heredero.

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