jueves, 1 de noviembre de 2012

LA MEDICINA EN EL ANTIGUO EGIPTO

LA MEDICNA EN EL ANTIGUO EGIPTO


Los egipcios llamaban a los médicos Sun-Nu, que significaba "el hombre de los que sufren o están enfermos" y en sus diagnósticos mezclaban la ciencia y la magia, una divinidad fue Thoth - médico de los dioses – Serapis dios de la salud e Imhotep dios de la medicina.


Los sanadores egipcios clasificaron las enfermedades en :

a. Las atribuídas a espíritus malignos.

b. Las de causas manifiesta como los traumatismos.

c. Las de causas desconocidas, atribuidas a los dioses.

La magia y la religión estaban estrechamente unidas a la vida de los egipcios, el decir conjuros estaba íntimamente unidos al remedio para que surtiera efecto.

Los egipcios se dedicaron a estudiar el porqué estaban enfermos y porqué se morían y pretendieron curar las enfermedades e intentaron sanarlos ya sea en el Sanatorium, adyacente al templo, usando la magia y algunos medicamentos vegetales, tomaron nota de las plantas que causan enfermedades, matan o curan.

Los conocimientos de la medicina egipcia, nos han llegado a través de los papiros médicos, que llevan los nombres de sus descubridores, del lugar donde fueron hallados o de los museos donde se encuentran. El gran historiador Herodoto nos dice "La medicina esta dividida en Egipto, cada médico cuida una sola enfermedad, todo está lleno de médicos, unos son médicos de la cabeza, otros de los dientes, otros del abdomen, otros de enfermedades inciertas" (medicina interna) y añade :

"tierra fecunda que produce gran abundancia de drogas, unas son remedios, y otras venenos, país de médicos los más sabios del mundo" Herodoto se refiere a Hesy – Ra (3000 años a.C.) gran Oftalmólo

Uno de los parrafos de los papiros dice asi

si examinas a un hombre enfermo del cardias, con dolor en brazos, pecho y corazón… amenaza la muerte



Esta cita la podría decir hoy en día cualquier doctor como amenaza de infarto, pero pertenece a un papiro escrito en la época de Amenonfis I, en el Antiguo Egipto.

Los conocimientos médicos de los egipcios fueron asombrosos, numerosas fuentes literarias, escultóricas y pictográficas, además de los papiros, son vestigios físicos que nos han dejado los egipcios sobre sus vastos conocimientos médicos.

Se describen en ellos recetas y formulas mágicas acerca de Ginecología y Obstetricia, El libro del Corazón sobre enfermedades cardíacas y enfermedades oculares, entre otros…tened en cuenta que estamos hablando del 1550 antes de Cristo.

Sobre ésta época se escribe el papiro Ebers, uno de los más importantes tratados médicos de la antigüedad, de donde también “beberían” los griegos. Se habla en este tratado de numerosos tratamientos en las diferentes áreas médicas e incluso se mencionan los remedios para algunas dolencias: la cebolla, ajos, miel, cerveza, hinojo, mirra, lechuga, café y cacao y ciertos preparados de plomo, cobre y antimonio. Se usaban frecuentemente los purgantes para las dolencias gástricas.

El Papiro de Ebers se tradujo primero al alemán y después al inglés en el año 190, posee 110 páginas en las cuales se detallan más de 700 recetas y remedios medicinales naturales; este documento confirma la teoría de que los egipcios creían en el mantenimiento del equilibrio natural del cuerpo (mente y espíritu) para restaurar la salud.

Entre estas formulaciones se encuentran preparados para tratar diferentes dolencias como artritis, mordeduras de animales, afecciones intestinales, dolores de cabeza, problemas en el embarazo, fracturas, quemaduras, entre otras cosas. Las plantas que se usan en estos tratamientos son Mirra, incienso, cardamomo, eneldo, tomillo e hinojo entre otros.

La estimación de la fecha de creación del papiro se basó en el texto que se refiere al noveno año del reinado de Amenhotep I, pero existe una controversia al respecto porque podría tratarse de una copia de otros documentos antiguos de Thoth, experto en medicina por aquellos tiempos; lo que no se discute es el hecho de que es uno de los registros más antiguos de medicamentos que existe.

Las enfermedades

La información que nos ha llegado sobre las enfermedades en el Egipto antiguo es relativamente abundante, aunque incompleta para darnos una idea cabal de la patología de hace entre dos y cinco milenios. Hay mas detalles que visión sistemática. La extraordinaria conservación de algunas momias ha permitido, en los últimos tiempos, hacer diagnósticos retrospectivos de gran precisión, pero una gran parte de los datos se han perdido. Quizá pueda extrañarnos la gran incidencia de afecciones parasitarias. La bilharziasis o equistosomiasis, que todavía es una plaga de nuestro siglo, se halla abundantemente representada en los restos de muchos cadáveres.

Entre las enfermedades infecciosas que han dejado una huella clara destaca la tuberculosis. En algún lugar la alta presencia de estas lesiones en los cadáveres que se han conservado llevó incluso a pensar que se trataría de enterramientos de un sanatorio. El hallazgo de depósitos pulmonares de polvo de piedra, la silicosis, no es infrecuente, lo que indica ya la existencia de una patología de origen laboral antigua. También son abundantes las descripciones de lesiones traumáticas de tipo y localización muy diversos: heridas, luxaciones y algunas fracturas.

Otras afecciones se describen con menor frecuencia, aunque en ocasiones de manera totalmente clara, incluso identificable, por la precisión de los síntomas en una lectura actual. Así probablemente, en el papiro Ebers, que data de hace casi 3.500 años, se encuentra la primera descripción de un infarto de miocardio. También se reconoce el relato de cuadros de color de cabeza, ataques convulsivos de tipo epiléptico, alteraciones del estado de ánimo principalmente de melancolía y otros muchos. El estudio reciente de muestras de momias, ya sea mediante el microscopio o por medio de rayos X, ha permitido comprobar la importancia de las lesiones arteriosclerosi

miércoles, 24 de octubre de 2012

LOS USHEBTIS

LOS USHEBTIS



Los Shabtis, Shauabtis o Ushebtis, ya veremos más adelante como cambia el nombre en el tiempo o, según otros autores, con palabras egipcias: shabty o ushebty, adaptadas a nuestro vocablo, son representaciones volumétricas funerarias, de aspecto momiforme, originadas en la segunda mitad del Reino Medio, en la Dinastía XII, entre el 1962 y el 1787 a.C.

Estas figuras fueron hechas para reemplazar a su propietario en las tareas de labranza e irrigación que pudieran ser requeridas en Ialu, es decir en el reino de Osiris, o como lo conocemos comúnmente: en el Más Allá.

Su nombre proviene del verbo responder y algunos le dan el significado de “respondedor” y otros “el que responde”. Ambos señalamientos pretenden describir a quien atiende un llamado que se le hace.

Terminología

El vocablo inicial de Ushebti es Sabty o shabty, un derivado de Swb. Aquellos quienes saben la inexistencia de vocales en el antiguo idioma egipcio no les sorprenderá la conversión de Swb a SawAb cuyo significado, según los entendidos, corresponde a la palabra griega “persea”. Este es un árbol sagrado con el que los antiguos egipcios comenzaron a elaborar estas estatuillas funerarias.

A partir del Imperio Nuevo SawAb dio paso al termino SawAbty o shauabty, quizás con la intención de precisar el término persea convirtiéndolo en “los de madera de persea”.

Es hacia el Tercer Período Intermedio, en la dinastía XXI, alrededor del 1.080 a.C. cuando comienza a usarse el vocablo wSbty, es decir: “ushebty”.

Es a partir de entonces que se deriva del verbo wSb “responder”, cuyo significado es “el que responde” y que es el comúnmente utilizado para referirse a estas pequeñas imágenes de aspecto momiforme.

Función

Los Ushebtis fueron ideados como parte del ajuar funerario por lo que se colocaban en las tumbas. Algunas veces, se les ponían dentro de cajas de madera, las cuales podían ser ostentosas en cuanto a su decoración o ser muy sencillas. En el Imperio nuevo llegaron a ser colocadas en miniaturas de sarcófagos.

A lo largo del tiempo tuvieron la misma función, en el ámbito religioso del antiguo Egipto, la representación de su propietario ante Osiris en las tareas de labranza e irrigación que pudieran ser requeridas en el reino de las sombras. Sin embargo, mientras en su inicio fueron considerados como réplicas del extinto, en el Imperio Nuevo y posteriormente, llegaron a ser vistos como siervos o una especie de esclavos del inanimado, por lo que se elaboraron grandes cantidades.

En un principio se elaboraba un ushebti para el difunto, no obstante, con el transcurrir las diferentes dinastías de la antigua civilización, llegaron a fabricarse grandes cantidades de estas estatuillas para el fallecido, formados por hombres y mujeres, incluyendo especialistas en diferentes actividades, quienes en oportunidades estaban dirigidos por otros ushebtis o capataces que lograban diferenciarse de los obreros por el uso de un faldellín en lugar del aspecto momiforme acostumbrado. Tal es el caso del faraón Tutankamón quien tenía a su disposición 365 ushebtis, uno por cada día del año, 36 capataces, uno por cada cuadrilla de 10 obreros, y 12 jefes de mes, uno por cada mes del año. Esto hacía un total de 413 ushebtis que servirían al rey en el Más Allá. Tal era el temor por realizar estas acciones exigidas por Osiris que en algunos entierros llegaron a incluirse ushebtis que actuaban como “suplentes” de los principales.

Es lógico pensar que ningún faraón deseaba ejecutar con sus manos este tipo de tarea, por lo que en el momento requerido leía la leyenda escrita sobre el cuerpo del ushebti y este adquiría vida para responder al llamado, sustituyéndolo en las labores.

Evolución

Los ushebtis presentaron una gran evolución desde la Época Tinita hasta el Período Tardío y solo los verdaderos conocedores del tema, suelen saber con exactitud a que cronología pertenecen.

Época Tinita e Imperio Antiguo

Los reyes tinitas acostumbraban a ser enterrados con su servidumbre, por lo que estos debían ser sacrificados al fallecimiento de su señor. Una probable prueba de ello son las tumbas reales encontradas en Abidos y Sakara las cuales tienen aposentos destinados a los domésticos del soberano.

En el Imperio Antiguo, alrededor de las pirámides se construyeron comunidades de mastabas donde se enterraban a los más altos funcionarios del faraón. Más aún, en la IV y V dinastías se construían esculturas con el rostro del difunto. Para la dinastía VI se usaron las estatuas de madera conocidas como “estatuas del Ka” para realizar actos de culto funerario a favor del difunto. Estas estatuas se colocaban en la capilla del difunto sumándose a las imágenes de sus sirvientes cuyos nombres estaban reflejados en ellas.

Es a partir de ese momento en que comienza a pensarse que dichas estatuas no eran la representación del difunto, sino que correspondían a un doble que lo sustituía en el reino de Osiris para conseguir su alimentación.

Al terminar la dinastía VI comenzaron a aparecer las estatuillas de trabajadores realizando trabajos domésticos.

Primer Periodo Intermedio

Durante el Primer Periodo Intermedio, en Heracleópolis, aparecen, sin dejar lugar a duda, las estatuillas momiformes del fallecido, llamadas saH, Sah que representaban una especie de doble del cuerpo momificado.

Imperio Medio

Al final del Imperio Antiguo la evolución religiosa de Egipto marca la ascensión de Osiris como rey del mundo de los muertos, por lo que desde el principio del Imperio Medio se sustituye el “Campo de las Cañas”, lugar del último juicio para “Ra”, por “Los Campos de Iaru” o “Ialu” donde reinaba Osiris. En Ialu se encontraba el “Campo de las Ofrendas”, lugar en cual Osiris exigía al difunto trabajos agrícolas e hidráulicos.

Entrado Osiris a dominar el mundo subterráneo, los egipcios comienzan a escribir en los “Textos de los Sarcófagos” una fórmula para que las estatuillas de madera respondieran al llamado, dándoles el nombre de Ushebtis. Dicha fórmula, conocida como fórmula shabti, podía leerse de la manera siguiente: “El Justificado N., dice:… ¡Oh tú shabty, que has sido hecho para N, si N es llamado para sus tareas, o si un trabajo desagradable fuera impuesto a N como a cualquier hombre en su trabajo, dirás aquí estoy yo. Si N es llamado para vigilar a los que trabajan allí, volviendo sobre los nuevos campos para roturar la tierra, o para transportar en barco la arena del Este al Oeste, dirás aquí estoy yo. El Justificado N.”

Imperio Nuevo

En estos tiempo la costumbre de los ushebtis es habitual y comienzan a aparecer otras fórmulas para su llamado. Entre ellas tenemos fórmula Hetep-di-nesu y la llamada fórmula “saw”. Sin embargo, continuaban siendo de madera y elaboradas de una manera muy tosca. No obstante, en el Imperio Nuevo, su elaboración se fue perfeccionando y ya no solo se colocaban como parte de ajuar funerario, muchas veces se ubicaban en santuarios o en la arena, sitios considerados sagrados, donde se podía tener fácil acceso a las autoridades de la otra vida, entre los que se encontraban Busiris, Buto, Heliópolis, Letópolis y Ra-Setau y muy especialmente en Abidos por ser el sitio donde fue enterrado Osiris.

Una de las fórmulas utilizadas en los ushebtis, durante la dinastía XVIII, fue la conocida fórmula de Amen-Hotep III, la cual decía: “(Fórmula para) hacer que este Shauabty trabaje para el bienaventurado, el Osiris Rey del Alto Egipto, Neb-Maat-Ra, en la necrópolis. ¡Oh dioses que estáis al lado del Señor de la Eternidad, que estáis sentados a las órdenes de su voz, acordaos de mí pronunciando su nombre! ¡Que podáis darle las ofrendas diarias de la tarde! ¡Que podáis escuchar todas las peticiones en el país de Peker (Abidos) cuando Él (Osiris) celebre la fiesta Uag! ¡Que sea posible la estancia allí para el Osiris-Rey Amen-Hotep Heka Uaset, Justo de Voz, para trabajar los campos, para llenar de agua los canales, para transportar la arena del Este al Oeste! ¡Yo lo hago!, ¡Heme aquí! Dirás tú (shauabty). Pueda el Osiris-Rey Neb-Maat-Ra, Justo de Voz, ser recordado delante de Un-en-Nefer (Osiris), para recibir ofrendas en su presencia”.

Aún cuando en este período se elaboraron gran cantidad de ushebtis sin inscripción, la mayoría de ellos hacia referencia a un extracto del capítulo VI del “Libro de los Muertos”, conocido como “El Capítulo de los Shabtys o Ushebtys”. Dice: “Fórmula para que un ushebty ejecute los trabajos para alguien en el Más Allá. Palabras dichas por el Osiris N.N.: ¡Oh ushebty de N. N.! Si soy llamado, si soy designado para hacer todos los trabajos que se hacen habitualmente en el Más Allá, (sabe) bien que la carga te será infligida allí. Como (se debe) alguien a su trabajo, toma tú mi lugar en todo momento para cultivar los campos, para irrigar las riberas y para transportar la arena de Oriente a Occidente. Héme aquí (responderás tú figurilla); Iré a donde me mandes, Osiris N. N. Justificado”.

La costumbre de los ushebtis fue tan arraigada en el antiguo Egipto que lograron superar el período de Akhenatón, no obstante su inscripción fue modificada a: “¡Que respires los dulces soplos del viento del norte que salen del cielo bajo la mano del Disco Viviente! Vivificación por los rayos del Disco, salud del cuerpo renovada sin cesar, capacidad de salir de la tumba a la luz del día en compañía del Disco solar”.

En los tiempos de Ramsés II se usó la fórmula de Ja-em-Uaset, lo cual hacía referencia a la sagrada región de Ra-Setau, entrada del Serapeum y acceso a la región subterránea y funeraria de Ra-Setau. Dice: “¡Que tu visión pueda ser restaurada para que puedas ver el disco solar y adorar al sol en vida! ¡Que seas convocado en Ra-Setau y rodees la colina de Tcha-Mut! ¡Que puedas atravesar el valle del Ra-setau superior y abras la caverna secreta! ¡Que puedas tomar posesión de tu lugar en Ta-Dyeser (el país sagrado) como los miembros de la gran tripulación que están con Ra!”.

En el Imperio Nuevo, también se utilizaron ushebtis haciendo alusión al capitulo XXV del Libro de los Muertos: “Que el difunto recuerde su nombre en el país de los dioses”.

Otras fórmulas acostumbradas en esta época fueron:

Las consagradas por sacerdotes: “El Osiris, N.N., Justificado”.

La de la diosa Nut: “Para ser enterrado donde se hacen las oraciones”.

Para los toros sagrados Apis: “Resplandece, ¡Oh Osiris Apis!, dios grande, Señor de Ra-Setau”.

El Imperio Nuevo se caracterizó, en cuanto a los ushebtis se refiere, por su despersonalización. Es aquí cuando estas estatuillas pasan de sustitutos de su amo a ser esclavos del difunto llamados ”servidores” o Hemu.

Tercer Periodo Intermedio y la Baja Época

Este es el tiempo en que Amón-Re se convierte en dios omnipotente, con la capacidad de otorgar la transformación del difunto en el mismo dios Osiris, al cual era llamado Iakeby (el lamentador).

En estos tiempos, los antiguos egipcios comenzaron a fabricar las estatuillas con menor tamaño impidiendo la incorporación de las fórmulas originales de gran longitud de escritura y además llegaron a convertirlos definitivamente en esclavos, desvirtuando su concepción a tal punto que desaparecieron en la época ptolemaica.

Materiales y Formas

Existe una diversidad de materiales con los que se realizaron los ushebtis, entre los cuales se encuentran la madera, la fayenza y otros materiales como la terracota, el barro, la cera, la cerámica, el cobre, el bronce, la pasta vítrea, la piedra en sus distintas modalidades en uso en Egipto (granito en sus distintas particularidades, especialmente el rosa, la piedra calcárea, la calcita, la serpentinita, la cuarcita, caliza, incluso el alabastro). Unas veces se encuentran revestidas en colores y en otras oportunidades se aprovecha al máximo la apariencia del material. Tienen una altura entre 20 y 25 centímetros.

Generalmente tienen forma momiforme, no obstante aquellos ushebtis que representan jefes de cuadrillas se ven representados con un faldellín. En sus manos llevan los útiles de labranza y en la espalda pueden colgar bolsas para guardar la semilla que han de sembrar. También se encuentran cestas que usaban para acarrear la tierra de los Campos de Ialu, envases para cargar agua, moldes para hacer ladrillos y hasta amuletos. Tampoco falta el pico y la azuela.

La inscripción jeroglífica que hace referencia al llamado se encuentra sobre las piernas.

Los ushebtis podían estar guardados en cajas de madera, las cuales tenían grandes grafías de adoración a los dioses o simplemente no tener nada inscrito. Cuando la cantidad de ushebtis era muy pequeña podían ser colocados en pequeños sarcófagos de madera o cerámica. Algunas veces, cuando las estatuillas estaban “de pie” se colocaban en “capillas”en cuyo exterior se pintaba la imagen del difunto. En otras oportunidades vemos barcos en el exterior de las capillas, estos recrean el último viaje entre las orillas del Nilo.

Existe la particularidad, en algunos ushebtis, de tener un elemento vertical que les permitía estar erectos eternamente.

Importancia Arqueológica

Los ushebtis generan un gran aporte para la determinación de diferentes facetas del antiguo Egipto, ya que la evolución de estas estatuillas fue a la par de la evolución religiosa, social, política y económica, no solo de Egipto como un todo sino también las particularidades de las regiones donde fueron hallados.

Por otra parte, los grabados en su superficie así como la forma del rostro, permiten conocer nombres, títulos y apariencia de sus propietarios.

Su datación es un elemento realmente complicado y existen cuantiosos factores que deben ser tomados en cuenta para su determinación. La cantidad, el aspecto momiforme y/o humano, los utensilios, los materiales, las inscripciones, su disposición (en cajas de madera, sarcófagos o capillas) son algunos de los elementos que permiten identificar la época de la cual procede un ushebti en particular. No se debe olvidar, como se ha plasmado en líneas anteriores, que a medida que avanzaban las diferentes dinastías se producían cambios muy particulares en la elaboración de los ushebtis.

TUMBAS EN EL VALLE DE LOS REYES

EL VALLE DE LOS REYES


Como escribió en su día Howard Carter, El Valle de los Reyes…..¡Cómo hace soñar ese simple nombre! De todas las maravillas de Egipto no hay una solo que impresione tanto la imaginación. Aquí lejos de los ruidos de la vida, en este valle desértico, dominado por la "cima", como por una pirámide natural, yace una treintena de reyes.
El más célebre y visitado paraje del Egipto faraónico, el Valle de los Reyes, sigue siendo misterioso; subsisten numerosos enigmas. El descubrimiento de las tumbas fue una verdadera epopeya.


Durante cinco siglos y tres dinastías, las XVIII, XIX y XX, de 1552 a 1069 a. de C., el Valle fue utilizado para albergar las momias de los soberanos y algunos dignatarios admitidos a permanecer para siempre junto a los monarcas que marcaron con su huella aquel brillante periodo de la historia egipcia conocido con el nombre de Imperio Nuevo, de acuerdo con una denominación inspirada en la historiografía prusiana del siglo XIX.

El Valle es el inicio de un ued excavado por las lluvias que desgastaron el calcáreo y formaron una depresión donde reina a menudo un intenso calor. Para llegar hasta allí, hay que seguir la carretera que sale del embarcadero, atravesar la zona de cultivos y, luego, sin transición alguna, serpentear por el desierto y sumergirse en un paisaje de rocas y colinas. Ese camino es el que siguieron, hace más de tres mil años, las procesiones funerarias que conducían a los reyes de Egipto hasta su última morada.

Hacia el 2050 a de C.
Tebas se convirtió en una ciudad importante; se erige ya, en la orilla este, el primer Karnak, mientras los muertos son enterrados en la orilla oeste. Los soberanos de la XI dinastía hacen excavar sus sepulturas en la montaña de Occidente, aunque la capital de halla en el medio Egipto donde se edifican todavía pequeñas pirámides. A finales de la XII dinastía se produjo la invasión de los Hicsos, pueblos asiáticos que ocupan el norte del país; en Tebas, a finales de la XVII dinastía, tras largos años de ocupación, ruge la revuelta. Con el impulso de grandes damas de firme carácter, se forma un ejército de liberación, decidido a expulsar al invasor y a reunificar las dos tierras.
El príncipe Ahmosis vence a los Hicsos y se convierte en fundador de la XVIII dinastía.
Durante veinte años Amenhotep I (1526-1506), tal vez más, según otras cronologías, reina sobre el Doble País unido de nuevo, el, fue considerado el protector del paraje del Valle y de la necrópolis de Occidente; los constructores le invocaron de buen grado, como un genio bueno capaz de inspirarles y guiar su mano.
Aunque el reinado de Tutmosis I sólo duró unos quince años, (1506-1493), es particularmente importante porque fue, al parecer, el primer faraón que hizo excavar su tumba en el Valle de los Reyes, su principal colaborador fue el maestro Ineni que trabajó en secreto y en silencio, con Tutmosis III, la elección del Valle se impuso de un modo definitivo. (Parece ser que Tutmosis II rompió un poco la tradición inaugurada por su antecesor, al elegir otro lugar para construir su sepultura, pero dado el carácter enigmático que envuelve su reinado, lo dejaremos en una mera suposición.



¿CUÁNTAS TUMBAS?

Sesenta y dos tumbas se excavaron en el Valle, cincuenta y ocho en el Valle de los Reyes propiamente dicho, y cuatro en la rama occidental; existen indicios de tumbas abandonadas, tumbas sin inscripciones que tal vez estuvieran destinadas a reyes y otros tipos de sepulturas para personas no reales, a las que se les concedió, pues, un inmenso privilegio.

Casi todas la tumbas fueron más o menos desvalijadas, a excepción de tres, la de los padres de la reina Teje, la gran esposa real de Amenhotep III padre del célebre Akenatón; la de Maiherpri, un soldado; la de Tutankamón, descubierta en 1922 por Howard Carter.

Kv-1 RAMSES VII
Kv-2 RAMSES IV
Kv-3 Un príncipe de RAMSES III
Kv-4 RAMSES XI
Kv-5 Hijos de RAMSES II
Kv-6 RAMSES IX
Kv-7 RAMSES II
Kv-8 MERNEPTAH
Kv-9 RAMSES VI
Kv-10 AMENMESSE
Kv-11 RAMSES III
Kv-12 Tumba anónima
Kv-13 CANCILLER BAY
Kv-14 TAUSERT Y SETNAKHT
Kv-15 SETI II
Kv-16 RAMSES I
Kv-17 SETI I
Kv-18 RAMSES X
Kv-19 Príncipe RAMSES
Kv-20 HATSHEPSUT
Kv-21 Tumba anónima
Wv-22 AMENHOTEP III
Wv-23 AY
Wv-24 Pozo
Wv-25 AJENATON
Ta-26 AJENATON
Kv-27 Pozo
Kv-28 Pozo
Kv-29 Pozo
Kv-30 Pozo
Kv-31 Pozo
Kv-32 Pozo
Kv-33 Pozo
Kv-34 TUTMOSIS III
Kv-35 AMENHOTEP II
Kv-36 MAIHERPRI
Kv-37 Pozo
Kv-38 TUTMOSIS I
Kv-39 AMENHOTEP I
Kv-40 Pozo
Kv-41 Pozo
Kv-42 TUTMOSIS III
Kv-43 TUTMOSIS IV
Kv-44 Pozo
Kv-45 USERHET
Kv-46 YUYA Y TUYA
Kv-47 SIPTAH
Kv-48 AMENEMOPE
Kv-49 Pozo
Kv-50 1 perro 1 mono
Kv-51 3 monos 3 patos papión ibis
Kv-52 1 mono
Kv-53 Pozo
Kv-54 Pozo
Kv-55 SMENHER o TIYI
Kv-56 Pozo
Kv-57 HOREMHEB
Kv-58 Pozo
Kv-59 Pozo
Kv-60 Tumba anónima
Kv-61 Pozo
Kv-62 TUTANKAMON

Una de la tumbas  por dentro es la de Seti II
 y las camaras inferiores



miércoles, 12 de septiembre de 2012

ORIGENES DEL ANTIGUO EGIPTO

EL ORIGEN DEL ANTIGUO EGIPTO

Historia del Antiguo Egipto.
El Contexto del arte egipcio
Geografía
La geografía del Antiguo Egipto es muy significativa y va a influir muchísimo en su arte. Egipto está situado en el nordeste de África y está muy aislado de otros países por su situación geográfica. Sus límites son: por el oeste, el desierto de Libia; por el este, el desierto de Arabia; por el norte el mar Mediterráneo y por el sur el macizo de Etiopía y el desierto de Nubia.
Está recorrido de sur a norte por el río Nilo, que va a tener muchísima importancia en el desarrollo de esta civilización.
Para controlar el agua aparecen los nilómetros, pozos con señales para medir el nivel del agua para anticiparse al peligro de inundaciones, y en ese caso, construir diques. Aunque este sistema provocaba mucho trabajo, se han seguido usando hasta el siglo XX por la construcción de la presa de Asuán en 1902 y 1971.
Por tanto, la de Egipto es una sociedad fluvial, y ello repercute en el arte: las pinturas y relieves encontrados principalmente en las tumbas reflejan la importancia del río en la vida: transporte, pesca, etc.
Además, el río, las tormentas, etc. influyen en la sociedad creando supersticiones y una religión en la que los dioses están relacionados con fenómenos naturales. Hay un gran misterio en torno a la religión y la divinidad y el más allá van a regir toda la vida.
Egipto está dividido en dos zonas: el Bajo Egipto, que es la zona del Norte, la zona del delta, y el Alto Egipto, que es la zona del sur, a partir de Memphis. Estas dos zonas van a estar representadas de forma iconográfica en dos flores: la flor del papiro representa el Bajo Egipto, mientras que la flor de loto representa el Alto Egipto.
Historia del Antiguo Egipto
Egipto tiene una historia compleja, que empieza muy pronto. La escritura aparece en torno al año 3000 y los egipcios atribuían su creación al dios de la sabiduría, Thot. Hay tres tipos de escritura egipcia:
Escritura jeroglífica, que es la más conocida. Es fundamentalmente monumental (está asociada a los monumentos) y se realiza en relieve. Va a tener una interpretación muy difícil (a veces se lee de izquierda a derecha y otras veces de modo contrario, etc.).


Escritura hierática, que es una escritura cursiva, abreviada de la anterior, más usada en la vida común. Aparece en los textos.
Escritura demótica, que es más rápida y más popular. Es la que aparece más tardíamente y es la que se usa en Egipto hasta la invasión romana.
La escritura ha sido un instrumento fundamental para el conocimiento de Egipto. No es hasta el siglo XIX cuando se empieza a conocer, a partir de la invasión de Napoleón, que llevó consigo algunos sabios franceses, entre los que cabe destacar a Denon (un grabador que hace una obra ilustrada de Egipto, que va a ser punto de arranque de la egiptología).
También fue fundamental para el conocimiento de la cultura egipcia la aparición de la piedra Rosetta, ciudad cercana a la desembocadura del Nilo, y es una piedra de basalto que tiene una inscripción trilingüe, en egipcio jeroglífico, griego y egipcio demótico, que reproduce un decreto de Ptolomeo V y que fue interpretada por Champolion en 1822. Otro hecho fundamental para el conocimiento de la cultura egipcia fue la abertura de la primera tumba inviolada en 1923, la de Tutankamón, por Carter y Carnavon, así como las cientos de excavaciones que se realizan a partir de estos momentos.
Los pueblos que viven en Egipto son de origen camita. Se trata de hombres altos, de hombros anchos y con algunos rasgos negroides. Estos pueblos se asientan y se organizan en nomos o cantones independientes, dirigidos por reyes sacerdotes.
Entre ellos hay momentos de lucha y se van a ir configurando en dos zonas, las llamadas las dos tierras:
Reino de Butto, está situado al norte de Egipto, es el Bajo Egipto. Se dedica a la agricultura y al comercio y su distintivo es una corona truncada y roja que está adornada con la cobra o ureus.
Reino de Nejeb o Nekhen, está en el sur de Egipto, es el Alto Egipto. Se dedica a la ganadería y es un pueblo más belicoso. Su distintivo es una corona blanca y alta coronada por un buitre.
Estos dos animales son sagrados y protectores de los egipcios. Hay un momento en el que los dos reinos se van a fundir, y con esta fusión termina el periodo predinástico. Esta fusión es debida al rey Menes, y a partir de este momento al rey se le va a conocer como "Señor de las dos tierras".
La cronología de Egipto es muy complicada y no siempre coinciden todos los historiadores en ella. Se suele partir de la cronología que elaboró el sacerdote egipcio del siglo III a.C. Manetón en la historia de Egipto que redactó para Ptolomeo II. Esta obra estuvo durante mucho tiempo en la biblioteca de Alejandría, pero se perdió con el incendio que destruyó ésta en el 49 a.C., aunque tanto su cronología como sus apuntes se han transmitido.

3000 - 2800 Periodo tinita Menes y I y II dinastías Periodo fundamental para Egipto ya que es el momento en el que se forma el estado. Comienza la escritura y el calendario
2800 - 2040 Imperio Antiguo III - X Durante este periodo la capital se encuentra en Memphis (al sur del delta). Las dinast¡as de mayor esplendor son la IV y V, pero a partir de la VI empieza un momento de decadencia y un momento intermedio
2040 - 1580 Imperio Medio XI - XVII Durante este periodo la capital se encuentra en Tebas. Época de esplendor en las dinastías XI y XII, pero a partir de ese momento comienza de nuevo un periodo de decadencia en la que hay luchas de poder entre príncipes, etc. que es aprovechado por la dinast¡a de los hicsos procedentes de Siria, pero son expulsados y comienza el nuevo esplendor
1580 - 657 Imperio Nuevo XVIII - XXV Se dan cambios significativos. Destacan las dinastías XVIII (marcada por el reinado de Amenofis IV, con el que la capital cambia a Amarna), XIX (marcada por Ramsés) y XX, tras la que vuelve un periodo de crisis
657 - AMag Baja Época XXVI - XXX En esta época hay momentos muy interesantes, como el periodo saíta, pero luego comienzan invasiones de otros pueblos.
AMag - 330 - 30 a.C. Periodo Hele-nístico Alejandr Magno y dinastía de los Lágidas Alejandro Magno se hace con el poder, expulsa a los persas y del 330 aprox. hasta su muerte se da un periodo cultural y artístico muy interesante. Tras su muerte Egipto pasa a poder de Ptolomeo, lugarteniente de Alejandro, que empieza la dinastía de los l gidas que permanecer  hasta el 30 y entre los que destaca ya al final Cleopatra VII, que da un gran empuje a Egipto, que consigue un gran poder, pero es derrotada en el 31 por Roma en la batalla de Accio
30 - 395 Egipto romano
395 - 642 Egipto bizantino Egipto cristiano
642 - 1805 Egipto musulmán Dominado por distintos pueblos. A partir de 1805 se considera ya Egipto moderno


BIOGRAFIA DE LA REINA NEFERTITI

BIOGRAFIA DE NEFERTITI

La Reina Nefertiti una de las mas enigmaticas y bella reinas del Antiguo Egipto.



En 1912, arqueólogos alemanes desenterraron de entre las ruinas de Amarna un busto de la reina Nefertiti, casi en perfecto estado; la pareja que acompañaba a la pieza, otro busto del faraón Akenatón, estaba destrozado.

Nefertiti, cuyo nombre significa "la bella ha llegado", fue la reina más bella, enigmática y poderosa del antiguo Egipto. Se cree que provenía de uno de los harenes de Amenhotep III en Malkata, donde residían más de quinientas consortes y concubinas del palacio más grande, donde residían los faraones. Akenatón escribiría de ella: "De hermoso rostro, colmada con un doble honor: señora del alto y bajo Egipto. Esposa del rey; su amada, Nefertiti".


Al principio de su reinado, Amenhotep IV y Nefertiti se erigieron en sumos sacerdote y sacerdotisa del dios Atón, en Karnak. Cinco años después, él cambió su nombre por el de Akenatón, y la reina Nefertiti hizo lo propio con Neferneferuatón Nefertiti, ordenando edificar numerosos templos de adoración al dios Atón, que fueron construidos en pocos años, logrando ensombrecer a los de Amón –dios que habitaba en la oscuridad–. Así lo demuestra el hallazgo de miles de bloques tallados, descubiertos tras un terremoto, ocultos y reutilizados como relleno en un pilón de Karnak durante una de las construcciones de faraones posteriores. Sin embargo, parece ser que la censura del sumo sacerdote de Amón hizo que Akenatón y Nefertiti dejaran la ciudad de Tebas en favor de la nueva capital, Ajetatón.


Algunas representaciones de Nefertiti halladas en las ruinas de Amarna la muestran con tocados, golpeando a sus enemigos o conduciendo su propio carro, compitiendo con el faraón y realizando acciones propias de éste. Akenatón y su incondicional reina (corregente del faraón al parecer durante todo su reinado) llevaron a cabo una revolución que rompió con miles de años de tradición, saqueando incluso los templos de Karnak y expulsando a miles de sacerdotes. El ritual de traslado de las estatuas de dioses de templo en templo a través del Nilo fue prohibido y sustituido por un desfile de Akenatón y Nefertiti sobre carros, recorriendo los templos de Ajetatón.


La nueva capital brilló ligeramente, sin evitar convertirse quizá en la primera experiencia fanática conocida de la historia. Las imágenes representadas en la tumba de un noble enterrado en Ajetatón retratan a la familia real rodeada de numerosos soldados, lo que hace pensar que estaban muy protegidos para evitar agresiones o posibles levantamientos. Sin embargo, el único indicio hallado de una evidente discordia en la población es una escultura en miniatura de un carro conducido por un mono.


Nefertiti no fue la única esposa del faraón Akenatón. Éste tuvo otra esposa secundaria llamada Kiya ("la amada gran esposa", madre de Tutankamón), que desaparece de los registros durante el año undécimo de su reinado. Un año después, Nefertiti se convierte en corregente de Akenatón durante una gran celebración. No obstante, las inscripciones de las tumbas de Amarna indican que Nefertiti ya usaba el mismo nombre que el corregente de Akenatón, lo cual parece apuntar a que finalmente fue evolucionando desde reina corregente, al final del reinado de Akenatón.

Las 300 tablillas halladas en Amarna ponen de manifiesto el caos que reinaba en Egipto. Akenatón fue, al parecer, un líder religioso y un político nefasto. En su nueva religión, el pueblo debía adorar a la familia real, cuyos miembros transmitían sus mejores deseos al dios Atón; ése debió de ser el mayor error cometido quizá por el megalómano Akenatón, precursor del judaísmo, el cristianismo y el islamismo.

Nefertiti desaparece completamente de la historia durante el año 14 del reinado de Akenatón. Semenejkara la sustituye a ella, y al propio Akenatón. Existen multitud de versiones al respecto de lo ocurrido, pero se desconoce la verdad. Muchos egiptólogos creen que el faraón Semenejkara fue la propia Nefertiti, teoría afianzada por el hecho de que la tumba de Nefertiti no fuera terminada, pero sí la de su esposo Akenatón, inicialmente enterrado en Ajetatón. Las cuatro esquinas de su sarcófago de granito (reconstruido en el museo de El Cairo) parecen protegidas por la propia Nefertiti, lo cual apuntaría a que ésta sobrevivió al faraón.

Debido a la escasez de documentos, la figura de Nefertiti está envuelta en el misterio. No se sabe quiénes fueron sus progenitores. Podría ser hija de su nodriza Tiy y del funcionario Ay. Se casó con Akenatón y no se limitaría a desempeñar el papel de esposa real. Akenatón la asoció al poder y su influencia llegó a ser tan grande que incluso se la llegó a representar con la doble corona. No cabe duda que participó activamente en la política del país. Podemos verla conduciendo su propio carro, golpeando a sus enemigos con una maza, imágenes todas ellas típicas de los faraones reinantes. La adoración que el pueblo sentía por ella era grandísima y en ocasiones se la representó como una diosa. Ocupó un lugar destacado tanto en el corazón de Akenatón como en el pueblo, lo que tal vez consiguió gracias a su extraordinaria belleza. Su muerte es motivo de controversia. Hacia el año 1352, duodécimo del reinado de Akhenatón, su nombre desaparece de la escena política.

BUSTO DE NEFERTITI


El célebre busto de Nefertiti que está custodiado
en Berlín fue descubierto por arqueólogos alemanes el 6 de diciembre de 1912. Cien años más tarde, Berlín busca celebrar el aniversario con una exposición sin precedentes, de unas 400 piezas.




ANÁLISIS ICONOGRÁFICO

El busto de Nefertiti está considerado como una de las obras maestras del arte Egipcio. Fue hallado en 1912 en la antigua ciudad de Akhetaton, por un grupo de arqueólogos alemanes dirigidos por el profesor alemán Borchardt. Entre los escombros del taller del escultor real Tutmose, se halló esta figura prácticamente intacta, faltándole únicamente la pupila del ojo izquierdo y fragmentos menores de los lóbulos de las oreja, aunque se ha comprobado posteriormente que nunca habrían llegado a colocarse. El busto corresponde a Nefertiti, esposa del faraón Amenofis IV oAkenaton, y reina del la XVIII dinastía. Fue una mujer de gran belleza que ocupó un papel fundamental en la vida política del momento, llegando a estar en igualdad de condiciones que el propio faraón. 


ANÁLISIS FORMAL


Este busto de 20 kg y 48 cm se encuadra dentro de las reglas comunes de cualquier pieza del arte egipcio, presentando un grado elevado de hieratismo e idealización, aunque contiene características que lo hacen destacar entre el resto de piezas conocidas. Un detalle a tener en cuenta es el tono bronceado que se ha utilizado en el rostro en lugar del característico tono amarillento o rosado.

Se observa en el rostro el estilo amarniano que se impuso con el faraón Akenatón, y que evidencia en los labios gruesos, curvados en una media sonrisa y bien definidos; ojos almendrados, cuello estilizado y marcados pómulos que contactan con el resto de rasgos suaves que dominan el rostro.

Presenta un alto grado de detallismo y realismo a pesar de resultar inconclusa. la alta corona azulada que porta ha perdido gran parte de su brillantez, pero ha quedado bien conservada y apenas se vislumbran muescas o erosiones. la banda amarilla que sostiene la corona imita el oro, así como la imitación de la hilera de incrustaciones de piedras preciosas en tonos rojizos, azulados y verdosos. se procedió a crear de la misma manera el voluminoso collar que adorna el cuello de la reina.



TESOROS DEL ANTIGUO EGIPTO

DEL SAQUEO A LA CONSERVACION DE OBJETOS EGIPCIOS


En este documental queda reflejado el reconocimiento e importancia, dentro del mundo de la egiptología, de grandes personajes históricos Auguste Mariette y Gaston Maspéro. Podemos realizar una división interna del documental en tres partes, en la primera puede observarse como un joven francés autodidacta comienza a trabajar para el departamento de antigüedades del Louvre, Auguste Mariette.
El hallazgo del Serapeo le reportara la fama y el nombramiento de director del servicio de antigüedades egipcio. Tras su nombramiento fomenta diversas técnicas innovadoras para la época, como: métodos de fechado (a través de los estratos); documentación de los hallazgos; imparcialidad a través de las fotografías; dibujos; grabados…. En la segunda parte se muestra la figura del heredero de la labor de Mariette, Gastón Masperó. Personaje que pretende alcanzar una disciplina académica que permita ordenar cronológicamente los hallazgos de Egipto. Enfrentándose también a los expolios generados por turistas ricos, que no eran conscientes del daño material que estaban causando, entre otros descubrimientos como las 17.000 estatuas y objetos en el subsuelo del patio principal de Karnack.

 La tercera parte del documental nos encontramos con William Petrie que con sólo 19 años fue a Egipto simplemente a medir las grandiosas Pirámides de Guiza y terminó estableciendo el uso de la fotografía como parte integral del proceso arqueológico.

Sin duda alguna estos personajes, Auguste Mariette; Gastón Masperó; William Petrie, han quedado ensombrecidos por la figura del ultimo arqueólogo colonial, Howard Carter.

A pesar de ello son recordados, en segundo plano, por sus importantes logros, como: métodos de fechado (a través de los estratos); documentación de los hallazgos; imparcialidad a través de las fotografías; dibujos; el descubrimiento del serapeo; grabados arqueológicos; la construcción del primer Museo del Cairo…. Además de establecer que si los turistas quieren disfrutar de Egipto deben pagar el coste de la conservación y estudio de los hallazgos.

PRIMERA PARTE


SEGUNDA PARTE



TERCERA PARTE



PARTE FINAL

La Pintura En El Antiguo Egipto

LA PINTURA EN EL ANTIGUO EGIPTO


La pintura, como todo el arte del Antiguo Egipto estaba sometida a unos cánones o reglas muy estrictas, entre las que destacan:
Canon de perfil: en pinturas y bajorrelieves, las figuras se representaban con el rostro, brazos y piernas de perfil, mientras que el tronco y el ojo estaban dispuestos de frente.
Jerarquía: la representación estaba reservada a las figuras de dioses y faraones en las primeras épocas, posteriormente, también a personajes notables. Las figuras más importantes eran más grandes que las de los demás personajes, y mostraban actitudes hieráticas, ausencia de expresividad, como signo de respeto. El tamaño tenía relación directa con su importancia social, así vemos que el faraón es el personaje más alto en las escenas familiares, donde sus mujeres, hijos, o enemigos son más pequeños; el faraón representado en presencia de los dioses generalmente es del mismo tamaño.

Ausencia de perspectiva: no había profundidad sino posición de figuras. El menor tamaño de algunas no significaba que estuvieran más alejadas, sino que eran menos importantes, simbolizando así su inferioridad.
Colores planos: Utilizando el color con tonalidades uniformes, pues no se hacían gradaciones de color ni medios tonos.

Otra convención de la pintura del antiguo Egipto fue el tipo de color: la piel de los hombres era oscura, ocre, mientras que en las mujeres era más clara, ocre claro; Osiris se representaba con el color de piel verde; el oro o su color simbolizaban al Sol, etc.



En los temas ceremoniales, representativos, o en las imágenes del difunto impera el canon de perfil, pero en la época de Amarna, o en los temas de animales, como las famosas "ocas de Meidum", se permiten gran libertad expresiva. Como elementos o motivos de ornamentación, en cualquiera de las referidas composiciones, estuvieron siempre en boga y son típicas en obras de escultura y pintura egipcias las flores de loto y papiro, las grecas y los diferentes roleos o volutas.

viernes, 6 de julio de 2012

Leyenda o Mito sobre LA ESFINGE DE GIZA

LA LEYENDA SOBRE LA ESFINGE DE GIZA



De acuerdo con la mitología griega, la esfinge es un monstruo con cabeza y pechos de mujer, cuerpo de león y alas de ave; representaba la sabiduría. Según la leyenda, esta criatura se agazapó en lo alto de una roca a la entrada de la ciudad griega de Tebas.
A cualquiera que intentaba entrar o salir le proponía un acertijo y al que no lo resolvía lo devoraba.
Hasta que apareció un viajero que respondió acertadamente, a lo que la esfinge, de la furia, se suicidó. Este héroe era Edipo, y como premio es nombrado salvador de Tebas y se casa con la reina (enviudada porque el propio héroe mata al rey en una discusión, y que a la postre resultaba ser su madre)

Según cuenta la leyenda, Hera, esposa de Zeus, envió hasta Tebas, en la antigua Grecia, a la Esfinge para castigar a esta polis a causa de la relación de amor entre Layo y el hijo de Pélope, Crisipo, primer amor homosexual conocido.

Era la Esfinge un monstruo con rostro femenino, cuerpo de león y alas de pájaro. Fiel a los deseos de la diosa Hera, se sentó cerca de sus puertas dispuesta a atormentar y a devorar a sus ciudadanos.
ero antes de convertirlos en alimento, a tan aterradora criatura le gustaba plantearles enigmas casi imposibles de resolver a cambio de la salvación. Uno tras otro fueron cayendo, víctimas de su ignorancia, y terminaron siendo engullidos sin piedad.

Pero he aquí que un día apareció un hombre que decía llamarse Edipo, el cual se enfrentó valerosamente a la Esfinge y sus enigmas.

-”¿Qué ser que camina sobre la tierra lo hace primero a cuatro patas, después a dos y luego, cuando se vuelve débil utiliza tres patas?“- preguntó con desidia la Esfinge, segura de su fácil victoria.

- “El hombre, pues gatea de niño, camina sobre sus dos piernas de adulto y, cuando se hace viejo, utiliza bastón”- contestó imperturbable Edipo.

- “Existen dos hermanas. Una engendra a la otra. Ésta, a su vez, engendra a la primera“- esta vez la poderosa voz de la enviada de Hera adquirió un tono desafiante y provocador.

- “El día y la noche”- contestó Edipo mirándola fijamente a los ojos.

Cuentan que, entonces, la Esfinge se enfureció de tal manera, al saberse humillada y vencida, que se lanzó en picado al vacío desde lo más alto de gigantesca roca, acabando con su existencia.

Y fue tal el agradecimiento de la ciudad griega de Tebas hacia Edipo que lo proclamaron rey al casarse con la reina, Yocasta, de la cual ignoraba que era, en realidad, su madre.
Sin embargo, los egipcios no conocían esta leyenda, pero idealizaban a algunas personalidades o divinidades con cuerpo de león y la cabeza del personaje (generalmente el rey) para representar la fuerza y el coraje. Al llegar a Egipto visitantes del otro lado del Mediterráneo, influidos por la cultura griega, veían una esfinge, y así continuamos llamándola, aunque su nombre árabe es Abu Hawl, Padre del Terror. Los egipcios la adoraban ya desde el Imperio Nuevo (1550 adC – 1070 adC) como al Dios Horum.
Tallada sobre la roca misma de la meseta de Giza, compone un bloque de piedra calcárea erigido, según la versión oficial, hacia la IV dinastía (2520-2494 adC.) por orden del faraón Kefrén, que se cree descansa en los subterráneos que se encuentran bajo el monumento, aunque la cara se cree sea la de su hermano Djedefre, al que usurpó antes el trono. Ambos eran hijos del faraón Kufu, al que se le atribuye la pirámide de Keops. Sin embargo, la única inscripción que aparece en la esfinge es la denominada "estela del sueño", un muro de granito de 2´15 m. en el que el faraón Tutmosis IV (1401-1391 a.C.) menciona que desenterró el monumento ya que, en un sueño, la esfinge le prometió el trono si la liberaba de las arenas del desierto.
La representación más similar originariamente Egipcia era la de representar al Dios Amón con cuerpo de león y cabeza de carnero. Sin embargo esta tradición viene de Nubia, situada a cientos de kilómetros al sur de la Esfinge. Aunque el caso de ésta tiene más peculiaridades en la representación de la cabeza de un Faraón al carecer de la típica barba ceremonial y a que su tocado no cae sobre sus hombros como suele ser habitual. Quizás fuera la primera representación sobre la que se basaron en siglos posteriores con los cambios típicos de la moda, aunque esto no aclara desde donde evoluciono a su vez esta.

Las incongruencias con la historia comúnmente aceptada surgen con la "Estela del Inventario" hallada junto a la Gran Pirámide por Auguste Mariette.
“¡Que viva el Horus-Medyed rey del Alto y Bajo Egipto, Jufu, dotado de vida!, él encontró el Templo de Isis, Señora de las Pirámides, al lado del Templo de Hurun, en el noroeste del Templo de Osiris, Señor de Rosetau. Él construyó su pirámide al lado del templo de esta diosa y construyó la pirámide de la hija real Henutsen, al lado de este templo “
Aquí se desprende que Jufu (Keops) hizo construir su pirámide junto a la Esfinge, la casa de Isis, habla también de la esfinge como la Diosa de la pirámide, por lo que se deduce que ambas, la Gran pirámide y la esfinge ya existían antes de Keops, y éste construyo otra pirámide que no es la Gran Pirámide. Esta estela es una de las más polémicas de la egiptología, se la atribuye a la XXI dinastía, aunque los expertos barajan la posibilidad de que sea posterior. Sus afirmaciones dan un vuelco a las actuales teorías sobre el conjunto arquitectónico de Giza, aunque se trata de un texto tan críptico que caben varias
interpretaciones.

El historiador árabe Al Makrizi (1364 dC - 1442 dC) recopiló todo el material existente hasta la fecha sobre las pirámides. Así habla del soberano egipcio que las erigió, Saurid, para guardar todo el conocimiento ante una gran catástrofe que se avecinaba, el Gran Diluvio.
Lo que parece claro es que tanto la Esfinge como el templo que se halla a sus pies se construyeron a la vez, y este templo parece estar orientado al culto solar (su puesta y salida) y de ahí su orientación hacia poniente.
La esfinge se ha visto atacada por los elementos desde su construcción, primero por las continuas y regulares crecidas del Nilo a lo largo de los siglos, el viento y los brutales cambios de temperatura entre el día y la noche; todos ellos han ido destruyendo poco a poco el monumento, cebándose sobre todo en la cabeza por permanecer altanera por encima de la superficie. La primera restauración fue realizada por los propios Egipcios durante el imperio Nuevo, y otras más tarde durante la época Ptolemaica. Sin embargo, el grado y tipo de erosión que ha sufrido junto con otras construcciones adyacentes no se corresponde con lo que debería ser lo normal en 4.000 años.

De acuerdo con varios estudios, la erosión que soporta la Esfinge es debida al agua más que a cualquier otra causa. Se ha formulado la hipótesis de que esas aguas fueran subterráneas, aunque no se han observado los mismos efectos en monumentos cercanos, salvo en el Templo Funerario ubicado a los pies de la pirámide de Kefrén, pero 46 m. más elevado que la esfinge. Por tanto la única fuente de agua que erosionó ambas construcciones tuvo que ser externa, y para conseguir el efecto que se observa las dos debieron permanecer bajo el agua al menos 600 años. ¿Y cuándo ocurrió una avenida de agua que durase 600 años y alcanzara tal altura?, pues tras la última glaciación, 15.000 años antes de Cristo.

  Esta conclusión choca de lleno con lo que hasta ahora se sabe de la historia de la Humanidad, que por aquel entonces se reducía a un conjunto de tribus cazadoras nómadas, carentes de la organización necesaria para levantar cualquier monumento importante. Aunque, según el historiador greco-egipcio Manetón, la época predinástica en Egipto arrancó miles de años antes de la primera dinastía, cuando unos invasores de ultramar, los Neteru y los Shemsu Hor, llegaron hasta ellos y los cultivaron.

Tomando otros caminos de investigación llegamos hasta Plinio el Joven, que habla de los restos del rey Harmais que yacen en la Esfinge, aunque ésta procede de mucho antes. Buscando el nombre de este rey en los listados de reyes egipcios se puede encontrar una cita de Herodoto sobre el rey Amasis, que gobernó Egipto en la época predinástica, hace 17.000 años.

Son muchas las hipótesis que se manejan, la mayoría pretenden ser las únicas, aunque lo que es seguro es que aún no sabemos cierto cuándo y porqué se erigió la Esfinge. Otras pistas se han sumado para aclarar o quizás embrollar más el asunto. Una de ellas sugiere que la alineación de las pirámides de Keops, Kefren y Micerinos coincide con la disposición de las tres estrellas que forman el cinturón de la constelación de Orión, pero para que esto ocurra debemos tener en cuenta que esa posición corresponde con la que tenían las estrellas hace 13.000 años. Todas ellas se hallan a unos 1500 años luz de distancia, y todavía hoy puede verse como cuadran en esa distribución casi a la perfección, sin embargo la Esfinge no coincide con ninguna objeto celeste, al menos de los que brillan en la actualidad ¿existiría hace miles de años algo en esa posición?
También es posible que, como apuntó Augusto Mariete, fundador del museo Egipcio del Cairo, la esfinge fuera el símbolo del paso del sol por el signo de Leo, de eso hace 14.000 años.

¿Quedan aún más pistas por descubrir?, para algunos aún el misterio se amplía hasta más allá de lo que podemos imaginar. Si se preguntan ¿es la esfinge única?, pues de acuerdo con ciertos investigadores no.
Según un estudio fotográfico por satélite de SIR-C/X-SAR, de la Agencia Aeroespacial norteamericana, según la densidad de las rocas existió otra construcción cercana a la Esfinge. Pero, ¿Por qué debería ser precisamente otra esfinge?, pues por que para los Egipcios estaba representado el dios Horemakhet como esfinge masculina y Tefnut como esfinge femenina, y hasta nosotros sólo ha llegado una.

Seguramente el futuro nos deparará más sorpresas y descubrimientos, porque este monumento siempre despertará nuestra curiosidad y nunca estaremos satisfechos con lo que descubramos sobre ella.

domingo, 1 de julio de 2012

LA LEYENDA DEL DIOS APOFIS

LA LEYENDA DE APOFIS (MITOLOGIA EGIPCIA)


El nombre egipcio de esta serpiente es Apep pero se le conoce más por su nombre griego: Apofis.

Esta serpiente de más de 16 m de largo representa la no-existencia. Desde el momento en que Atúm surge como dios consciente, el caos primordial lucha contra la Creación para volver a conquistar ese espacio creado que le fuera arrebatado el día primero.

Una y otra vez Apofis ataca ferozmente la Barca del Sol en un intento por desequilibrar el orden cósmico implantado por Ra y sin el cual la vida colapsaría. Si consigue su propósito no habrá un nuevo día y la creación entera volverá al caos del que ha surgido. El mundo regresará a la increación y se detendrá el tiempo.



Apofis, en la mitología egipcia, era el dios que representaba las fuerzas del mal que habitaban el Duat (inframundo egipcio). Se representaba como una gran serpiente o cocodrilo que habitaba las aguas del Nilo (Num), y a la que despectivamente se le conocía como Nepai (“El que es como una tripa intestinal”). Un horrible ser que no tenía ni ojos ni oídos, y por tanto sólo podía gritar y gritar emitiendo alaridos desagradables que ensordecían a quien los escuchaba.

La serpiente era hija de Neith, y había nacido del escupitajo que la diosa arrojó a las aguas primordiales. No obstante, muchas otras fuentes aseguran que el origen de este ser es totalmente desconocido y que puede ser que sea un ser mitológico inspirado en ideas venidas de Asia.


Era este un ser demoníaco, lleno de odio y maldad. Una deidad siempre amenazante que intentaba desestructurar la armonía y hacer ganar al caos en cualquier momento. Tenía una única misión que perseguía día a día con ahínco, interrumpir el recorrido del barco solar de Ra para que el nuevo día nunca llegara. Con el fin de conseguir que esto pasara, Apofis empleaba todas sus fuerzas en distintas estrategias o métodos.

Había días que intentaba atacar la barca directamente y sin esconderse. En otras ocasiones creaba bancos de arena para que Ra encallara y no pudiera seguir. Hiciera lo que hiciera su único fin era romper el orden cósmico.

Cabe destacar que Apofis era una serpiente indestructible, así pues, a pesar de que todas las noches Horus y Seth se unían para vencerla y le llegaban a cortar la cabeza, Apofis nunca moría y al día siguiente estaba otra vez ahí intentando destruir la barca solar de Ra.

Los egipcios creían que los días en los que había eclipse eran días en los que Apofis había conseguido tragarse la barca.