Papiro de Ani
Los antiguos egipcios conservaron los rasgos más notables de su religión, compleja en extremo, pero no abandonaron sus viejas ideas, dioses y mitos. Aún cuando adoptaran a otros, al contrario, trataron de alguna manera de reconciliarlos y armonizarlos.
En épocas diferentes, los sacerdotes de cada uno de los principales centros de culto: Heliópolis, Menfis, Tebas y Hermópolis, trataron de poner algún orden a las creencias. Las selecciones del “Libro de los Muertos” contenidas en los
papiros de Ani, Hunefer y Anhai, reflejan la confusión de los Capítulos. El número total de los Capítulos hasta ahora conocidos es de ciento noventa y su extensión es muy desigual aunque no existe un solo papiro que los contenga a todos.
El Libro consta de aproximadamente 200 capítulos o sortilegios.
Algunos de estos capítulos son derivados directamente de los “Textos de las Pirámides”, algunos son versiones de los Capítulos hallados entre los textos del Imperio Medio y el resto son de origen Tebano. De hecho, la palabra “Capítulo”, aplicada al trabajo de los escribas, no sería correcta, ya que sugiere unidad y coherencia, quizá sería más apropiado llamarles “Invocaciones” o “Hechizos mágicos”.
La versión más conocida y más completa es el
Papiro de Ani, un texto compuesto por 3 capas de hojas de papiro pegadas entre si y dividido en 6 secciones con una longitud entre 1.5 y 8 metros cada una. La longitud total del texto es de 23.6 metros. Fue adquirido por el Museo Británico en Tebas el año 1888 y actualmente está registrado con el número 10470.
El papiro fue realizado por 3 escribas diferentes, como puede apreciarse en las diferentes grafías que en él aparecen, pero sólo uno realizó los dibujos. Originalmente es posible que no fuese encargado por Ani, un escriba de hacia el año 1300 a.C., o al menos no en su totalidad, pues su nombre aparece escrito con una escritura diferente. El papiro contiene algunos errores derivados de la falta de atención. Existe una versión electrónica del Papiro de Ani, según la traducción realizada por Sir Wallis Budge.
Otra sección impresionante es el Capítulo CXXV de la edición moderna, conocida como la “Confesión negativa”, que encierra el código moral y religioso de Osiris, el cual exigía muestras de un alto nivel moral y un carácter religioso personal exaltado, para que los solicitantes entraran en su reino. Aquí el difunto asegura cuarenta y dos veces que no ha hecho nada malo en su vida, enumerando los “actos inmorales” que no ha cometido. El difunto se identifica con el gran dios Osiris; pero a pesar de tal protección, busca los medios mágicos para combatir los peligros del Inframundo e invoca la protección de dioses menores.
¿Qué le espera al difunto en la otra vida?
-Puede ir al “Campo de paz”,
-Viajar en el cielo para vivir como las estrellas,
-Ser uno con Osiris en sus dominios en un “Mundo superior”, o
-Viajar con Ra en su barca solar o una combinación de estos estados.
No hay dos papiros que contengan los mismos Capítulos, éstos o se repiten en el mismo orden en más de un papiro, por lo tanto se puede pensar que cada persona escogía ella misma los Capítulos que deseaba. No hay dos papiros que lleven el mismo tratamiento en sus viñetas.
Evolución de los textos
El más antiguo de los textos funerarios grabados en una pirámide faraónica se encuentra en Saqqarah. Estos textos grabados sobre las paredes de los pasos interiores y las paredes de la habitación funeraria, debían ayudar a los faraones a viajar al más allá, para asegurar así la regeneración y la vida eterna del rey.
Hacia el final del tercer milenio a. c., aparecieron nuevos textos funerarios recalcando más la vida después de la muerte y la ayuda que hay que aportar al difunto para que éste encuentre su camino al más allá. Estos textos fueron inscritos dentro de los sarcófagos de altos funcionarios del Imperio Medio y comprendían más de 1000 fórmulas dando indicaciones sobre la vida bajo la tierra, en el reino de Osiris. Allí los difuntos trabajaban en los Campos de las ofrendas y de los juncos. En estos textos se nos habla por primera vez del juicio de los muertos, medio de alcanzar una vida nueva.
Los difuntos eran llevados delante de Osiris y
su corazón era pesado sobre una balanza frente a una pluma que representaba a Maât, la diosa de la verdad y de la justicia. Los que eran buenos accedían a la vida nueva como espíritus transfigurados. Los que eran juzgados como malos, eran lanzados a la diosa Amémet, "la tragona", que fue representada con la parte posterior de hipopótamo, la parte anterior de león y con cabeza de cocodrilo.
Durante el Nuevo Imperio, el cuerpo entero de los textos funerarios fue llamado "Fórmula para salir al día". Lo que hoy en día se conoce como "el Libro de los muertos". Este libro contiene cerca de 190 capítulos de fórmulas mágicas y rituales, ilustradas con dibujos para asistir al difunto en su viaje hacia la eternidad.
El sentido práctico de los antiguos egipcios les llevó a confeccionar ejemplares “prefabricados” del Libro de los Muertos. En estos papiros, el texto se escribía dejando en blanco el lugar correspondiente al nombre del difunto. Posteriormente, estos huecos se rellenaban con el nombre del comprador. El precio de estos ejemplares era bastante más asequible que el de aquellos hechos por encargo.
Otras versiones del libro
Las principales versiones o revisiones de manuscritos que forman el “Libro de los Muertos” son:
1. La “Versión Heliopolitana”
recopilada por los sacerdotes de On (Heliópolis) basada en una serie de textos que se han perdido. Los “Textos de las Pirámides” que no proporcionan ninguna información acerca de su autor o autores. Representa un sistema de Teología promulgada por los sacerdotes de Ra, el Dios del Sol.
Algunos Capítulos parecen estar dedicados al dios Thot y que, sin duda, pertenecen a la clase de literatura que los griegos llamaron “Hermética” y es muy cierto que fueron incluidos en la lista de los cuarenta y dos trabajos que según Clemente de Alejandría constituyen los libros sagrados de los egipcios, por lo que parece estar bien fundamentada ya que los griegos llamaron Hermes al dios Thot a quien los egipcios designaban como “El señor de los libros divinos”, “escriba de la Compañía de los Dioses” y “Señor de la palabra divina”.
Algunos Capítulos se encuentran en las tumbas, sarcófagos, estelas y papiros de las dinastías XI, XII y XIII. Pero la esencia deriva de escritos primitivos, probablemente predinásticos.
2. La “Versión Tebana”
(Uast, la Tebas de los griegos) escrita en jeroglíficos sobre papiros, está dividida en Capítulos sin un orden determinado, sin embargo, con muy pocas excepciones, cada capítulo tiene un título y una viñeta. Aunque no todos los Capítulos están en las copias hay algunos que sin duda eran necesarios para la preservación del difunto en su tumba, y de su alma en el más allá.
Esta Versión fue usada por quien podía sufragar los gastos, desde la dinastía XVII hasta la XXI.En los “Textos de las Pirámides” eran los sacerdotes los que decían o cantaban las invocaciones, los conjuros o las diversas secciones. En la “Revisión Tebana”, los himnos y plegarias eran dichos por el difunto, en el otro mundo lo que le permitía alcanzar la perfección del alma.
3. La “Revisión Saita” (Sai)
Estuvo en uso de la dinastía XXVI hasta el final de la era Ptolemaica en Egipto, aproximadamente. En esta época se arreglaron los Capítulos en un orden definido y se hizo una revisión cuidadosa de todo el trabajo. Durante este período aparece un cierto número de Capítulos que no se encontraban en los papiros antiguos; pero que no son sino nuevas ediciones o extractos de trabajos anteriores.
En muchas copias de esta Revisión se omiten signos, palabras y aún pasajes completos, lo cual dificulta su lectura. Estos Capítulos compuestos en un período más tardío, representan ideas y creencias de carácter religioso, que eran desconocidas para los egipcios de la dinastía V y VI, y demuestran que había tenido lugar un desarrollo considerable del pensamiento religioso en las mentes de la gente, desde que fueron recopilados los “Textos de las Pirámides”.