El Ojo de Horus es uno de los amuletos egipcios mas representativos del Antiguo Egipcio
El ojo wedjat, udjat, udyat, ugiat, ojo de Horus, y del mundo musulmán actual. Como talismán simboliza la salud, la prosperidad, la indestructibilidad del cuerpo y la capacidad de renacer. El wedjat, un ojo en parte humano y en parte de halcón, es el ojo deHorus, dios de los cielos, y viene a significar «la unidad o totalidad restablecida». Estos amuletos les servían no sólo contra las enfermedades sino también contra traiciones, conjuros y maldiciones enviados por los enemigos y mal de ojo.Y se usa aún hoy en muchos lugares.
El ojo de horus era uno de los más poderosos amuletos, que protegía especialmente la incisión practicada en la momia para extraer sus órganos. Al ojo de horus se le representó, desde hace miles de años, con un círculo con un punto en el centro, el mismo símbolo que representa al Sol y, por lo tanto, representa el poder de lo eterno, que no cambia con el tiempo. Por eso, este talismán ayuda a lograr una posición y estabilidad, otorgando fijeza de objetivos. Proporciona fuerza, coraje y sabiduría. Fue muy usado en collares para proteger de miradas envidiosas.
En los Textos antiguos se alude a un mito que asocia a Osiris, dios de la tierra, con su esposa Isis, con su hijo Horus y con su malvado hermano Seth, dios del desierto y asesino de Osiris. Según esa mitología, Horus, el legítimo heredero (representado con cabeza de halcón) perdió su ojo luchando contra Seth en los combates por recuperar el trono usurpado y vengar a su padre Osiris.
Seth hizo añicos el ojo de Horus pero Toth, dios de la ciencia y de la magia, encontró los trozos, los recompuso y los unió de nuevo escupiendo sobre ellos. Entonces, Horus se lo dio a comer a Osiris para que pudiese resucitar en su asimilación como dios funerario esencial.
El ojo derecho de Horus representa al sol, origen de toda la luz, por lo que también se le llama ojo de Ra, la divinidad solar adorada como dios principal en la religión egipcia. El ojo izquierdo es un ojo nocturno, símbolo de la luna, con su mítica recomposición semejando las fases lunares. Como encarnación del sol, el wedjat derecho tenía más poderes mágicos y era más utilizado como amuleto protector. El ojo izquierdo de Horus parece estar en el origen del símbolo farmacéutico usado para encabezar las recetas, R, como una antigua invocación de la divinidad.
El interés de los egipcios por la muerte los llevó a embalsamar los cadáveres y a colocar en las tumbas numerosos objetos, pinturas e inscripciones relacionadas con la vida del difunto. El ojo sagrado utilizado en los ritos funerarios, esculpido y pintado en joyas, sarcófagos y templos era un poderoso amuleto capaz de despertar al difunto como hizo con Osiris, de alejar influencias maléficas o de actuar con significado de ofrenda.
El Ojo de Horus como medida de volumen
Las diversas partes que componen el Ojo de Horus, fueron utilizadas desde muy antiguo como sistema de numeración fraccionario en divisiones de capacidad (medidas de cereales) y extensiones agrarias.
La unidad de capacidad era el heqat (HqAt), y se empleaba para medir el trigo y la cebada fundamentalmente y equivalía a unos 4.8 litros. En mediciones más grandes, por ejemplo para almacenes, se empleaba una unidad que podríamos llamar “100 heqat cuádruples”. Cada una de las partes del Ojo de Horus era una fracción de heqat y se conocen como fracciones “Ojo de Horus”. La división era, considerando el ojo derecho.
Las cejas equivalían a 1/8, la pupila 1/4, la parte izquierda de la pupila 1/2, la parte derecha de la pupila 1/16, la parte inferior vertical bajo el ojo 1/32 y la parte inferior diagonal del ojo representaba 1/64.
El Oipe o ipet (ipt) contenía 4 heqat, es decir 19.22 litros. 5 Oipes formaban un jar (XAr)(~ 96 litros), es decir un jar eran 20 heqats (en algunos textos he visto la equivalencia a 16 heqats) y a 2/3 de codo cúbico. Una unidad común en la medida de grano era 100 oipes (20 jar). Existía además una unidad llamada Henu (hnw) que aparece en el papiro Rhind definida como 1/10 de heqat, por tanto unos 0.48 litros, empleada en la medición de perfumes normalmente, aunque parece que también se utilizó en medidas de grano. El ro (r) equivalía a 1/320 de heqat. Esta unidad se empleó sólo en medidas de grano. Cuando se medía el grano en heqats se usaban las fracciones ojo de Horus : 1/2, 1/4, 1/8, 1/16, 1/32, 1/64 y para medidas inferiores a 1/64 de heqat se empleaban mútiplos de ro, de modo que un ro contenía 5 medidas de 1/64 de heqat, y por tanto nunca se utilizaba 1/128 de heqat sino 2 1/2 ro, que era también el término empleado para designar las fracciones. Se empleaba el signo seguido del denominador de la fracción, puesto que sólo se utilizaban fracciones unitarias.
Como en las leyendas, las historias más fascinantes tienen siempre algo oculto, misterios sin resolver que avivan la curiosidad de quienes se adentran a intentar resolverlos, dudas que se disipan solo con el paso del tiempo y el buen hacer de los investigadores, respuestas que solo se obtienen tras muchos años de paciencia, lecturas e interés. Pero no todo el mundo tiene la posibilidad de acceder a las llaves de esos misterios, ni tiempo para leer toda la documentación escrita sobre, pongamos, el más famoso de los faraones, Tut Ankh Amon, el faraón niño.
El descubrimiento de su tumba en el Valle de los Reyes, en 1922, por Howard Carter y Lord Carnavon, desató una pasión inaudita entre los occidentales, que en ese momento viajaban a Egipto no solo por ser una de las más antiguas cunas de la civilización, sino por que se había puesto de moda entre las clases adineradas viajar a los fascinantes países de oriente, los cuales, mediante la literatura y los grabados de algunos viajeros anteriores, como David Roberts, idealizaron imágenes y costumbres. La pasión por la historia del Antiguo Egipto, sin embargo, no era algo nuevo para muchos de esos viajeros, fuesen estos verdaderos arqueólogos y expertos o simples pero sinceros aficionados.
Otro video sobre Howard Carter lo podras ver en este linkTESOROS
El Valle de los Reyes es una solitaria cuenca donde se halla el pico más alto de los montes tebanos, cerca de Luxor, al sur de Egipto, donde se enterraron entre 30 y 40 reyes del Antiguo Egipto de las dinastías XVIII, XIX y XX, entre ellos algunos de los más grandes, como Ramses II. El Valle sirvió de necrópolis durante 500 años, a partir de los cuales se fue abandonando paulatinamente.
En los siglos XVIII y XIX fueron varios y de distintas nacionalidades los excavadores que llegaron al Valle buscando antigüedades, tumbas y momias. Algunos de los objetos encontrados entonces aún permanecen en los museos de Londres, París o El Cairo. Fue una época de excavaciones frenéticas, hasta que muchos pensaron que el Valle estaba agotado y sería imposible encontrar nada más de importancia. Pero en 1902, el norteamericano Theodore Davis consiguió un permiso para excavar en el Valle de los Reyes en busca de nuevas tumbas, bajo la supervisión del gobierno egipcio, y encontró, entre otros hallazgos, la bóveda que contenía la momia y el sarcófago de Ekhnatón.
Pero, lo mejor será hacer un alto en el camino y explicar quien era Ekhnatón, puesto que tiene importancia en la historia de nuestro protagonista, el faraón Tut Ankh Amon. Ekhnatón, también conocido como el "Rey hereje", era el suegro del joven Tut Ankh Amon, del que no sabemos a ciencia cierta si tenía o no sangre real. Esposo de la hija más pequeña del rey hereje, Tut Ankh Amon llegó a reinar por un cúmulo de casualidades: la primogénita de Ekhnatón enviudó poco después de la muerte de su padre, la segunda hija murió célibe aún en vida del rey, y fue la pequeña, casada con el aún llamado Tut-Ankh-Atón desde muy jóvenes, quien heredó la sucesión del trono, que pasó a su también joven esposo.
Por la juventud de ambos, es más que probable que alguien moviera los hilos del poder tras ellos, y la figura que los investigadores creen ejerció de mandatario real fue el sumo sacerdote Eye, amigo íntimo de Ekhnatón, poseedor de casi todos los títulos cortesanos y sucesor de Tut Ankh Amon a su muerte. Apenas se sabe mucho más del mandato del faraón niño, excepto que el reinado duró algo más de seis años, que durante ese tiempo la corte abandonó la capital hereje que había escogido su suegro y regresó a Tebas, que comenzó adorando a Atón para luego regresar a la religión antigua y que durante su periodo de reinado, como en el de Ekhnatón y Eye, se produjeron algunas de las más bellas y refinadas piezas de arte egipcio de la Era Imperial.
Theodore Davis abandonó las excavaciones en el Valle de los Reyes en 1914, y fue entonces cuando Carter y Carnarvon se hicieron cargo de la concesión para seguir excavando, convencidos de que muy cerca debía encontrarse la tumba de ese faraón tan desconocido hasta entonces, basándose en algunos objetos descubiertos por Davis y que llevaban impresos los sellos de arcilla del joven faraón. Ni siquiera el director del departamento de Antigüedades del gobierno egipcio pensaba se pudiera encontrar nada más en ese desierto polvoriento, pero aún así firmó la renovación del permiso de excavación para aquella pareja formada por un arqueólogo experimentado y tenaz y un noble inglés fascinado por el arte y la historia del Antiguo Egipto.
Como todas las historias emocionantes, y esta lo es, los inicios de la excavación de esta tumba no pudieron ser peores. En 1914 estallaba la I Guerra Mundial, la Gran Guerra, y excepto algunos pequeños trabajos ocasionales, las excavaciones tuvieron que ser suspendidas. La ausencia de funcionarios que vigilaran el Valle durante los años que duró la guerra propició que algunos bandidos y saqueadores se aprovecharan de la situación para volver a robar en algunas tumbas. Hubo incluso enfrentamientos entre algunos grupos que se dedicaban a la expoliación, y la situación estaba deteriorándose de tal forma que los notables del pueblo y de la zona pidieron a Carter que actuara. Éste sorprendió a un grupo saqueando una tumba que al parecer solo contenía un sarcófago, pero no había indicios de que hubiera estado ni terminada ni ocupada.
Sin embargo, no fue hasta 1917 que se inició la verdadera campaña de exploración. Carter no sabía muy bien por donde empezar, aunque el equipo acabó escogiendo el terreno delimitado por las tumbas de Ramses II, Mer-en-Ptah y Ramses VI. Al pie de esta última tumba se encontraron una serie de cabañas de los trabajadores que habían participado en la construcción de las tumbas, lo que en el Valle suele significar proximidad de una de ellas, por lo que Carter pronto se convenció de que aquel era el lugar indicado para empezar a buscar. La dificultad era que para excavar en aquella zona debía cortarse el acceso a la tumba de Ramses VI, una de las más visitadas entonces, así que Carter y Lord Carnarvon esperaron un tiempo prudencial antes de iniciar los trabajos en serio, lo cual retrasó sus trabajos hasta 1919.
Cuando se reanudaron los trabajos de excavación encontraron una reserva secreta que contenía 13 jarras de alabastro con los nombres de Ramses II y Mer-en-Ptah, el mayor hallazgo con importancia que consiguieron hasta entonces. Eso les animó a proseguir en la zona y trillaron todo el triángulo acotado, excepto aquel terreno ocupado por las cabañas. Durante dos temporadas completas estuvieron excavando en un pequeño valle lateral, donde se encuentra la tumba de Tutmosis III, y aunque no encontraron nada de auténtico valor si descubrieron que había una nueva tumba sin terminar. El tiempo trascurrido desde el inicio de las investigaciones sin que hubieran encontrado una pista real de la tumba de Tut Ankh Amon hizo que los dos socios discutieran la posibilidad de buscar en otra zona, pero Carter insistió ante la presencia de aquellas cabañas. Creía en su intuición y convenció a Lord Carnarvon para seguir buscando bajo ellas, cortando el acceso a la tumba de Ramses VI en una época de poca afluencia turística.
Cuando Carter y Lord Carnarvon decidieron continuar excavando esa zona sabían que iba a ser la última oportunidad, después de seis temporadas de desaliento, tras seis años de no encontrar nada que los llevase a pensar que realmente iban en el camino correcto. Solo les quedaba confiar en la intuición de Carter y que aquellas cabañas escondiesen secretos hasta entonces no descubiertos.
El Hallazgo de la Tumba
El 28 de octubre de 1922 Carter llegó a la ciudad de Luxor para contratar a los trabajadores de esa temporada. A principios de noviembre ya estaba a punto para reanudar las excavaciones abandonadas durante los meses de más calor. Esta vez comenzó a excavar una trinchera hacia el sur, partiendo de la tumba de Ramses VI, tal y como habían decidido la temporada anterior con lord Carnarvon. Las cabañas de los trabajadores cubrían la parte delantera de la tumba y se extendían hacia el sur de la misma, hasta unirse a otro grupo de cabañas similares construidas en el lado opuesto del valle. Cuando todo estaba dispuesto para comenzar la búsqueda se descubre un corte en la roca situada bajo la primera cabaña. El corte era, curiosamente, muy parecido a los que se veían en las escalinatas de entrada del valle. Cuando acabaron de sacar todos los escombros que dificultaban la visión de la hendidura vieron claramente que estaban frente a una tumba, aunque aún no sabían si sería una tumba inacabada o tal vez inutilizada o saqueada algunos siglos atrás. La incertidumbre seguía guiando los trabajos, pero las obras avanzaron hasta dejar al descubierto la parte superior de una puerta cegada, enyesada y sellada. Que la puerta estuviera sellada constituía todo un descubrimiento ¡Eso quería decir que nadie había saqueado la tumba! Carter inspeccionó las huellas del sello en la puerta, buscando indicios que le indicaran a quien pertenecía la tumba, nombres, ¡algo! pero solo encontró el sello real de la necrópolis, lo que indicaba que la tumba era para alguien de alto rango. Que las cabañas de los trabajadores estuvieran encima significaba también algo, que al menos desde la XX dinastía la tumba no había sido visitada.
Carter realizó una minuciosa inspección y descubrió que la abertura era muy pequeña comparada con las encontradas en otros lugares del Valle, y que correspondía a un diseño de la XVIII dinastía. Lord Carnarvon se encontraba en esos momentos en Inglaterra, así que Carter dejó a sus trabajadores de mayor confianza montando guardia en la entrada de la tumba durante la noche, mientras avisaba a su socio del descubrimiento. Mientras aguardaba la llegada de su compañero de excavaciones, Carter dispuso que se volviera a cubrir toda la entrada para que nadie advirtiese que se había descubierto algo, por si los saqueadores seguían merodeando el terreno. Ahora le tocaba esperar pacientemente la llegada de Lord Carnarvon durante aproximadamente quince días, quince días de nervios e incertidumbre.
Lord Carnarvon llegó el 23 de noviembre a Luxor vía Alejandría, acompañado de su hija, Evelyn Harbert, quien compartía con su padre la afición a la arqueología y a la historia del Antiguo Egipto. Al día siguiente de su llegada la escalinata y sus 16 escalones se pusieron de nuevo al descubierto. Esta vez examinaron con mayor detenimiento los sellos de la puerta y descubrieron que en la parte interior de los sellos había algunas referencias al faraón Tut Ankh Amon, que la puerta se había abierto y vuelto a cerrar, lo que indicaba que probablemente los saqueadores habían llegado antes que ellos en algún momento de la historia. A pesar de los indicios de los sellos, la acumulación de objetos pertenecientes a otros reyes les desconcertó de tal forma que llegaron a pensar que la tumba no sería más que una especie de almacén de objetos reales de la XVIII dinastía que fueron trasladados por orden del joven faraón desde Tell el Amarna para preservarlos de los robos en la esperanza de que su nueva ubicación fuera más segura.
El 25 de noviembre los trabajos se centraron en desbloquear la entrada, y cuando la tuvieron totalmente despejada descubrieron una rampa de piedra y grava sembrado de restos de objetos que confirmaban la idea inicial de que el lugar, fuese tumba o almacén, había sido saqueado. Al día siguiente los trabajadores vaciaron el pasillo de objetos y fue entonces cuando pudieron ver una segunda entrada, otra puerta sellada muy parecida a la primera. Los primeros indicios apuntaban a una cámara secreta, pero para confirmar las sospechas debían ver que había al otro lado de la puerta. Carter se adelantó y abrió una pequeña grieta en el rincón superior izquierdo de la puerta y tras limpiarlo y comprobar que no había gases acumulados introdujo una vela y se asomó al otro lado mientras los otros esperaban expectantes sus palabras. Pero Carter, tras asomarse por la pequeña hendidura, se quedó mudo por unos segundos y a la pregunta de su socio sobre si veía algo, éste solo pudo responder "Sí, cosas maravillosas". Solo quien lleve tantos años esperando encontrar siquiera un indicio de lo que anda buscando podría comprender la emoción que embargó a los presentes en ese momento.
Tras aquella puerta sellada por la que Carter se había asomado alumbrado únicamente por la luz tenue de una vela se hallaba una habitación repleta de objetos, algunos ya conocidos y otros muy distintos a los que se conocían hasta entonces del arte egipcio. La mayoría de objetos estaban apilados unos sobre otro, desordenadamente, lo que dificultaba la observación de los mismos. Pero entre todos destacaban, por su tamaño y belleza, tres grandes lechos funerarios de color dorado adornados con elaboradas esculturas de animales míticos y semimonstruosos y dos estatuas de color negro de un mismo rey, enfrentadas la una a la otra, como si se tratara de centinelas que hicieran la guardia frente a la puerta, ataviadas con sandalias de oro, una maza, una vara y la cobra sagrada sobre cada una de sus frentes.
Además de estas impresionantes estatuas y los lechos había otros objetos igualmente bellos y valiosos, entremezclados entre sí: cofres, jarrones, relicarios, ramos de flores y hojas, camas, sillas, copas de alabastro con forma de loto, carros con incrustaciones de oro y piedras preciosas, y muchas otras maravillas. Tras todos estos objetos, otra efigie de rey.
Carter y Lord Carnarbon se percataron de que aquella habitación debía ser una especie de antecámara y que debía haber otras cámaras tras la puerta guardada por los dos centinelas negros. Tras la alegría inicial del descubrimiento, la visión del desorden y la riqueza de esta antecámara los dejó a los tres, incluida Evelyn Harbert, un poco sorprendidos y confusos, y sus opiniones sobre lo hallado diferían en muchos aspectos, así que decidieron cerrar de nuevo la cámara y dejar la entrada con vigilancia hasta decidir que método seguir para seguir avanzando en los descubrimientos hechos hasta el momento.
Una de las primeras medidas que tomaron fue tender cables eléctricos para tener una mejor iluminación, y de esa forma pudieron tomar notas de los sellos grabados en la puerta interior y deshacer el bloqueo. Cuando pudieron entrar a la antecámara con la luz eléctrica vieron mucho mejor los objetos que allí se hallaban, y también descubrieron un agujero en la puerta que antes les había pasado desapercibido, lo que les hizo volver de nuevo a la idea de los saqueadores. Cuando vieron todos los objetos desordenados de la sala se dieron cuenta de que no podían mover nada hasta que no se hubiese dibujado un plano y haber sacado fotografías de los mismos, algo que iba a llevar mucho tiempo. Como arqueólogos e investigadores serios que eran, y conscientes de la magnitud del descubrimiento que habían hecho, eran conscientes de que uno de los trabajos más complicados iba a ser el de realizar la clasificación de los objetos encontrados, por ello el primer paso dado fue posponer la apertura de la puerta interior sellada hasta que la antecámara no estuviera vacía y sus objetos debidamente clasificados y fotografiados.
Según los comentarios que Carter escribió en su libro sobre el descubrimiento de la tumba, pese a que ya sabían que el periodo al que pertenece la tumba es, en muchos aspectos, el más interesante de la historia del arte egipcio y esperaban encontrar objetos magníficos, no esperaban encontrarse ante tanta vitalidad y animación en algunos de los objetos. Al ir analizando poco a poco lo encontrado vieron que tanto los objetos grandes como los más pequeños, o al menos la mayoría de ellos, llevaban inscrito el nombre de Tut Ankh Amon. También la puerta interior llevaba sus sellos.
Cuando desbloquearon la entrada a la siguiente cámara, en una de las paredes hallaron un agujero pequeño por el que se veía una puerta también sellada y un nuevo agujero, seguramente hecho por algún ladrón, que no había sido tapado. Tras esta puerta había otra sala, aún más pequeña que la primera, pero más atestada de objetos, y a la que llamarían "anexo". Cuando pudieron acceder al anexo confirmaron que los saqueadores habían pasado por allí, ya que estaba todo mucho más desordenado que en la cámara anterior, y los objetos, la mayoría más pequeños que los encontrados anteriormente, era nde una calidad artesanal exquisita: cajas pintadas, una silla de marfil, oro, madera y piel curtida, jarrones de alabastro, cerámica, un tablero de juego de colores…
Procedencia y Fabricacion de los Papiros La planta del Papiro
La planta del papiro era conocida en el Antiguo Egipto como "djet o thuf".
Su nombre científico es Cyperus Papyrus, de la familia de las Ciperáceas.
Es originaria de Siria, Palestina y África tropical, habita en el nordeste de África y es propia de lugares pantanosos y riberas.
Se trata de una planta perenne con un rizoma rastrero muy grueso y con tallos que alcanzan los tres o cuatro metros de altura.
El tallo es grueso y cilíndrico, liso, de color verde oscuro. Tienen flores insignificantes reunidas en pequeñas espigas, con forma de varillas de paraguas.
Suele crecer en el agua (embalses, lagos, riveras, etc.), aunque también es fácil de cultivar en macetas al interior.
Utilidad del Papiro para los egipcios
Además de servir para la producción del papiro de escritura, los tallos de la planta djet se utilizaban también en la fabricación de embarcaciones, esteras, cuerdas, zapatos, velas de barcos, vestidos de corteza, etc.
La parte inferior de tallo era comestible, masticándolo para sacarle el jugo y desechando la fibra.
También se usaba como mecha de cirios y en lámparas de aceite.
Con su raíz se preparaban medicinas y perfumes, a la vez que, una vez secas, servían como combustible.
La producción del papiro sólo se realizaba en Egipto, y de allí se exportaba al mundo Mediterráneo, todo ello controlado por el estado.
Fabricación del Papiro para la escritura
El papiro es considerado un antecesor del papel, por su similitud en varias de sus características: color, flexibilidad, facilidad para escribir y recepción de la tinta.
En Egipto se daban las condiciones de sequía y calor idóneas para la conservación del papiro, ya que el mismo por la humedad, se estropea y ennegrece.
El procedimiento de fabricación consistía en seccionar el tallo y quitarle las capas, poniéndolas una junto a otra en disposición paralela. Después se colocaban encima de éstas otra capa, perpendicular a la anterior y se dejaban secar bajo presión, proceso que duraba unos tres o cuatro días.
Tras el secado, se frotaba suavemente con una concha o una pieza de marfil.
La cara del papiro con tiras horizontales era el anverso, en el que se realizaban las inscripciones.
La cara con tiras verticales era el reverso, en el que raramente se escribía.
A veces, como el papiro era muy caro, sí se utilizaban ambas caras, o si el escrito anterior carecía de interés, era borrado, y vuelto a utilizar.
Normalmente se fabricaban rollos de unas veinte páginas, de cuatro metros y medio cada una, pero para utilizarlos, se solían cortar con una navaja a un tamaño de 47 x 22 cm.
Los papiros más grandes que se conocen son "El Gran Papiro Harris", con una longitud de casi 45 metros, el "Libro de los Muertos", de unos 40 metros y el "Papiro de Ani", de casi 26 metros de largo.
Tipos de Papiro
Según su calidad, existían ocho clases de papiros:
Emporíticos, usados como papel de envolver.
Taeneóticos, de mala calidad.
Saíticos, fabricados con materiales sobrantes.
Anfiteátricos, de calidad media.
Fanianos, de buena calidad.
Livios, de muy alta calidad.
Augusticos, de muy alta calidad.
Hieráticos o regios, los de más alta calidad, empleados sólo para textos sagrados.
Algunos Papiros conservados
El primer papiro descubierto estaba sin utilizar, y fue encontrado en la tumba de un funcionario en Saqqara, que data del 3.035 A.C.
El primer papiro escrito conservado data del 2.500 A.C., en la V dinastía, y contiene la contabilidad del Templo de El-Gebelein durante el reinado de Neferirkare-Kakai.
El "Gran Papiro Harris", el más grande que se conserva, está en el Museo Británico,
sus dimensiones son de 45 metros de largo y 45 centímetros de ancho.
Su nombre se debe a un aficionado a la egiptología que lo tenía en posesión. Se trata de un archivo del estado, formado por 117 columnas en hierático, que nos relata desde el reinado de Larsu, en la XIX dinastía, hasta el de Ramsés III.
En el mismo papiro se encuentran "las instrucciones de Amonnakhte", escrito por un escriba de la "Casa de la Vida".
El Papiro de Ebers se conserva en la Universidad de Leipzi, data del 1.550 A.C. y es un tratado de medicina (en varias especialidades), higiene y ginecología. Es también un completo texto de anatomía. Contiene recetas médicas hechas a base de higos, ajo, cebolla y miel.
El Papiro Carlsberg se encuentra en Copenhague y se remonta al siglo II D.C. Es otro papiro médico, que nos da idea de los grandes conocimientos sobre el cuerpo humano y la medicina que tenían los egipcios.
El Papiro de Berlín, en el museo egipcio de dicha ciudad, contiene documentos de muy variada índole, entre los que destacan varios tratados médicos.
El Papiro Abbot, se encuentra en el Museo Británico, que pertenece a la XX dinastía, relata la investigación de una serie de robos de la época.
El Papiro Aker es una versión de un fragmento del "Libro de Los Muertos", este no se conserva entero.
El Papiro de Ani, de 26 metros de longitud, es la versión más conocida del Libro de los Muertos, data del 1.300 A.C. y se le atribuye a un escriba llamado Ani, aunque se observan tres tipos de letra diferentes, por lo que podría haber sido escrito por varias personas.
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En el texto aparece quién es Ani: «Escriba real verdadero, escriba y administrador de las ofrendas divinas de todos los dioses», «Gobernador del granero de los señores de Abidos y escriba de las ofrendas divinas de los señores de Tebas» y «Amado del señor del Norte y del Sur». Es decir, era un alto cargo pero su título no era honorífico: era escriba verdadero y administrador
El papiro Edwin Smith data del 500 A.C.; su contenido también es de carácter médico. Tiene pasajes muy interesantes sobre tratamientos máxilofaciales y enfermedades de mama.
La leyenda de Isis y los 7 Escorpiones apareció escrita en la Estela Metternich, una tabla encontrada en Alejandría en el año 1828 y que se encuentra actualmente en el Museo Metropolitano de Nueva York.
.. la veneración de los egipcios por Osiris había devenido en la envidia de su hermano Seth. Casado con Isis, diosa gobernanta de Egipto, Osiris engendró un hijo a quien puso por nombre HORUS , sin embargo, el odio irracional de Seth acabaría por destrozas la felicidad de la familia divina. Pronto comenzó a urdir planes para separarlos, y aún cuando Isis y su hijo Horus se escondieron, acabaron por ser capturados y encerrados por Seth.
Sin embargo, quiso la justicia divina de Toth que las cosas no sucedieran así, y al caer la tarde, ayudó a isis a escapar con su hijo. Para socorrerlos en su huida, envió junto a ellos a siete escorpiones que se convirtieron así en sus guardianes.
Tras una larga diáspora por tierras egipcias, Isis llegó hasta Per-Sui. Allí pidió ayuda en casa de una rica mujer de nombre Usert. Más ésta, viendo los siete escorpiones, le denegó la ayuda y el cobijo. Siguieron así en su huida hasta que dieron, en las marismas del Nilo, con la casa de una mujer pobre que les dio toda la ayuda necesaria que poco antes Usert les había negado.
Ya en su hogar, los escorpiones, enfadados por el comportamiento de la primera mujer, decidieron escarmentar a Usert, y así, le enviaron todo su veneno a su casa, quedando así inoculado su hijo, quien enfermó gravemente. La mujer, desesperada pidió ayuda para su hijo, pero todos la rehuyeron, y sólo Isis, viéndola aterrorizada, se la prestó.
Isis ordenó al veneno que saliera del cuerpo del hijo de Usert, y de ese modo el niño se salvó.
La rica mujer, avergonzada, al ver que a quien poco antes le había denegado la ayuda, ahora le salvaba la vida a su hijo, pidió perdón suplicante, y en contraprestación dio toda su fortuna a isis y a la mujer pobre que había cobijado a la diosa.
Sinue el Egipcio
Al morir AMENEMHET, su primogénito, SESOSTRIS se encontraba combatiendo al mando del ejército y rápidamente fue avisado para que pudiera llegar cuanto antes a palacio, ya que sus hermanos querían también suceder a su padre.
SINUHÉ era un noble y estaba en el ejército. Había sido hombre de confianza, administrador de los dominios en los países asiáticos y verdadero amigo del rey, y al enterarse de la muerte de este mientras alguien avisaba a unos de los príncipes, decidió abandonar Egipto para salvar la vida, consciente de las disputas que llevaría consigo la sucesión.
Buscó el mejor momento para abandonar el ejército y huir. Cuando pasó la frontera, el calor, el cansancio y la falta de agua, le hicieron caer en la arena desmayado. Al despertar, el jeque de los beduinos le reconoció, le ayudó y le ofreció unirse a ellos.
Después de más de un año entre ellos, SINUHE, se había convertido en uno más de ellos y se había ganado el cariño y respeto de todos. Hasta el príncipe AMUNENSHI que había oído hablar mucho de él, le citó, y tras quedar justificada su huida de Egipto, fue invitado a quedarse en su corte. Allí SINUHÉ prosperó, se casó con la hija mayor del príncipe, recibió buenas tierras, y fue puesto al mando de la mejor tribu al igual que sus hijos al tener edad suficiente. Tan solo tuvo en todos aquellos años un enfrentamiento con un beduino celoso de su posición, al que venció sin dificultades con su astucia ya que el otro le superaba en fuerza.
Al envejecer sentía la necesidad de volver a Egipto y rogaba a los dioses para poder volver a morir a su tierra y recibir sus honras fúnebres. Los dioses le oyeron sus suplicas.
En Egipto, tras muchos enfrentamientos, SESOSTRIS I, que había conseguido llegar al trono, disfrutaba ya de estabilidad en su reinado. Los que se vieron perjudicados en los tiempos de la sucesión, podían ir a solicitar al rey la reposición de sus perdidas. Un día, llegó a oídos del rey SESOSTRIS la situación de SINUHÉ y junto con regalos le envió una carta escrita por él y sus hijos, invitándole a volver a su tierra en la que nunca había hecho daño a nadie.
SINUHÉ repartió sus vienes entre sus hijos y regreso su tierra, donde le recibieron los hijos del rey para acompañarle hasta él. Se le instaló en una de las casas de los príncipes y SESOSTRIS I quiso que fuera su consejero. También le fue construida una tumba entre las de los príncipes, con todo lujo de detalles, ordenados por el rey. Al morir fue enterrado en su tierra con honores supremos.
El Nombre Secreto De RA
ISIS era una diosa muy sabía, casi tanto como el gran RA, tan solo le faltaba conocer el nombre secreto de este para tener su poder.
Tanto ella como los demás dioses envidiaban a RA, el era quien dominaba el mundo y toda criatura estaba sometida a él. En su juventud luchó por conseguir la autoridad que en su madurez le otorgaría el respeto y el reconocimiento que merecía por un reinado justo y pacífico.
Pero el tiempo no perdona, ni siquiera a las divinidades, y según RA envejecía, los demás veían que cada vez estaba más cerca el momento de poder hacerse con su poder aprovechando su debilidad.
ISIS trazó su plan. Hizo con sus manos una serpiente con barro y la dio apariencia de bastón. Cuando RA cogió el bastón la serpiente le mordió, provocándole mucho dolor. Fue entonces cuando ISIS apareció y le convenció de que moriría si no le decía su nombre secreto para poder acabar con el maleficio. Cuando no puedo soportar más dolor le dijo su nombre e inmediatamente el sufrimiento desapareció, pero a la vez RA fue consciente de lo que había hecho, a partir de ese momento tendría que compartir su poder con ISIS.
Bata y Anubis.
BATA era el hermano pequeño de ANUBIS y vivía junto a este y su esposa como si fuera un hijo. Cooperaba en las tareas de la casa, de las tierras y los animales incansablemente junto a ANUBIS.
Pero un día estando en el campo, BATA fue enviada por su hermano a la casa a recoger semillas para la siembra y al llegar la esposa de su hermano le hizo proposiciones nada honestas. BATA lleno de rabia le recordó, que ella era además de una madre para él, la esposa de su hermano y que olvidaría ese momento para que su hermano no sufriera.
Al llegar la noche, ANUBIS entró en la casa y encontró a su mujer en la cama simulando haber sido golpeada y le contó que el causante de sus heridas había sido BATA enfadado porque ella se había negado a aceptar sus proposiciones.
ANUBIS cogió un cuchillo y se dirigió a los establos con la intención de acabar con la vida de su hermano, que al darse cuenta de las intenciones de ANUBIS emprendió la huida. Mientras ANUBIS le perseguía, BATA consiguió que RA escuchase su llamada y creó entre ambos un lago lleno de cocodrilos que hacía imposible que llegasen el uno al otro. A la mañana siguiente se sometieron al juicio de RA, en el que BATA contó a su hermano lo que le había sucedido realmente con su esposa y le dijo que pensaba irse lejos de él, al valle de los cedros, donde se arrancaría el corazón y lo dejaría sobre una flor de cedro. Le dijo también que en algún momento, cuando el árbol se cortase, el moriría, y que si realmente le quería debería ir a recoger su corazón y meterlo en vaso de agua fresca para que pudiera resucitar y vengar el trato recibido. La señal sería una jarra de cerveza que se desbordaba.
BATA se dirigió al valle de los cedros y ANUBIS volvió a su casa y asesinó a su mujer.
En el valle de los cedros BATA construyó un bonito palacio al que llegó la Enéada, que sintiendo compasión por él, mandaron modelar a la mujer más bella del mundo para que fuese su esposa.
La existencia de tan bella mujer llegó a oídos del faraón que mandó a buscarla para hacerla su esposa principal, la gran favorita del harén. La favorita contó al faraón quien era su esposo y también el secreto para destruirlo. Así el rey, envió a sus hombres a cortar el cedro que guardaba el corazón de BATA, y al instante, murió.
ANUBIS, que había seguido con su vida, al llegar ese día a su casa, pidió una jarra de cerveza que al serle servida se desbordó. Recordando las palabras de su hermano, se puso en marcha al valle de los cedros donde lo encontró muerto.
Buscó su corazón sin éxito durante años hasta que ya a punto de desistir lo encontró y siguiendo las instrucciones que le diera BATA consiguió resucitarlo.
Ahora a BATA le tocaba vengar la traición de su esposa y se convirtió en un gran toro al que ANUBIS debía conducir a palacio. Todo salió según los planes y el faraón nada ver al toro quiso cambiárselo a ANUBIS por una importante cantidad de oro con la que regreso a su casa como había acordado con BATA.
Una vez en palacio, BATA con forma de toro le hizo saber a la favorita que no estaba muerto y ella pidió al faraón que matase al toro. Al matarlo, dos gotas de su sangre hicieron crecer dos hermosas perseas junto a las puertas de palacio. BATA aún seguía con vida, esta vez, en forma de persea y al hacérselo saber a la favorita, esta volvió a pedir al faraón que cortase las perseas ya que quería acabar con él a toda costa y de nuevo el faraón consintió y las cortó. Esta vez, una astilla de las perseas al ser cortadas, se clavó en la favorita y esta quedó embarazada. Nadie lo sabía, pero el futuro bebe sería de nuevo BATA.
El faraón encantado con el pequeño varón lo nombró heredero del reino y al ser anciano y morir, el príncipe le sucedió e inmediatamente contó a sus consejeros todo lo que había sufrido a causa de la maldad de su mujer y esta fue castigada con la muerte.
Reinó durante treinta años y fue sucedido por ANUBIS a quien había nombrado príncipe heredero.