martes, 24 de abril de 2012

LA ARQUITECTURA EGIPCIA


La arquitectura egipcia es fundamental porque a ella se vinculan la escultura y la pintura.
En ella se acusa mucho la influencia del medio en el que se desarrolla.

Características principales de la arquitectua egipcia:



Es una arquitectura horizontal (igual que el paisaje de Egipto)

Es una arquitectura arquitrabada; aunque conocen la bóveda y el arco no lo utilizan

Es una arquitectura realizada en piedra, que daba una gran consistencia a los edificios que ha llegado hasta nuestros días.

En un primer momento se usaron la madera, el adobe y el ladrillo, pero dejan de usarse como material principal ya en el Imperio Antiguo.

Es una arquitectura monumental

Utiliza unos soportes que son los que nos definen el arte egipcio:

El muro: tiende a tener forma de talud, suele estar ligeramente inclinado y generalmente termina con una moldura de forma convexa llamada gola

El pilar: no es el soporte más usado, sólo para reforzar algunos muros, especialmente en el Imperio Antiguo y por imitación en el Nuevo. El pilar de planta rectangular es el más utilizado, a veces está acanalado. Sin embargo, el más importante es el pilar osiriaco, que aunque aparece en el Imperio Medio es característico del Nuevo. Se trata de un pilar de sección cuadrada que en una de sus caras lleva adosada una estatua de Osiris con la cara del faraón.

La columna: es el soporte más característico.
Tipos de columnas

Columna cilíndrica: es la más sencilla, con el fuste circular y liso y sin capitel.

Columna acanalada o protodórica: fuste acanalado y sin capitel, usada en el Imperio Antiguo y en el Nuevo







Columna lotiforme: con basa, el arranque del fuste ligeramente bulboso, fuste fasticular (formado por los tallos de la flor) con fastículos semicirculares y capitel en forma de flor de loto con el capullo cerrado. Utilizado a partir del Imperio Antiguo.

Columna papiriforme: prácticamente igual que la anterior y utilizada también a partir del Imperio Antiguo, cuyas únicas diferencias son que el capitel tiene forma de flor de papiro con el capullo cerrado (casi igual a la de loto) y que los fastículos tienen forma triangular, formando una arista.

Columna campaniforme: igual a la anterior con la diferencia de que el capitel en vez de tener el capullo cerrado, lo tiene abierto, formando un capitel campaniforme.

Columna monóstila: igual a la anterior, pero con el fuste liso. Es propia del Imperio Nuevo.

Columna palmiforme: con el fuste liso y el capitel en forma de hojas de palmera abiertas muy bien dibujadas.

Columna hathórica: propia del Imperio Nuevo. Tiene el fuste generalmente liso y un capitel con la efigie de la diosa Hathor. Suele aparecer en los templos dedicados a esta diosa y muchas veces está complementada con el sistro, un instrumento musical utilizado en las procesiones a esta diosa.

Columna compleja o compuesta: Es propia de la Baja Época, especialmente la época Ptolomaica. Tiene el capital formado por distintas flores. A veces también se utilizan elementos arquitectónicos y caras.

Arquitectura egipcia imperecedera y perecedera

La arquitectura egipcia se puede dividir en dos grupos:

Arquitectura imperecedera

Pensada y realizada para la eternidad: fundamentalmente la arquitectura religiosa; tumbas y templos. Se han conservado sobretodo las de carácter funerario por estar alejadas de los principales centros, y también los templos cercanos a ellos.

Arquitectura perecedera

Arquitectura provisional, está hecha para el hombre. Es la arquitectura civil: casas, ciudades, palacios… Aunque los palacios estaban hechos con esmero y con materiales nobles, nunca llegaron a la calidad de la arquitectura religiosa. Debido a esto y a motivos políticos, se han conservado mucho menos.

El Arte Egipcio


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sábado, 21 de abril de 2012

Dioses Egipcios Mitologicos

DIOSES EGIPCIOS 


Mas de 200 dioses egipcios son los que veneraban en el Antiguo Egipto descubre sus nombres.



Todos los dioses egipcios

Diccionario De Mitologia Egipcia

Descripcion de todos los Dioses Egipcios

domingo, 15 de abril de 2012

Hatshepsut La Reina Faraón Biografia


Hatshepsut La Reina que se convirtio en Faraón


Hatshepsut: la historia de una virtuosa faraona que se adelantó a su tiempo.
Hatshepsut  La Reina Faraón

Han pasado doscientos años desde que Champollion incluyó el nombre de Hatshepsut en la genealogía de los reyes de la dinastía XVIII y aún hoy su figura posee un halo de misterio.

Tras décadas de estudios dispersos sobre esta faraona, que gobernó Egipto durante 22 años (1479-1458 a.C), los egiptólogos Francisco J. Martín Valentín y Teresa Bedman aportan ahora, con la publicación de Hatshepsut.
De reina a faraón de Egipto (Esfera de los Libros), una nueva perspectiva sobre una mujer que ha sido encasillada en la ambición y las ansias de poder.

Después de seis años al frente de la Misión Arqueológica Española del Proyecto Sen en Mut (TT 353) en Deir El Bahari, Martín Valentín y Bedman han dado forma a una historia, la de Hatshepsut, que no siempre ha sido bien entendida y que no ha estado exenta de las interpretaciones entre quienes la han estudiado.

Desde finales del siglo XIX hasta la mitad del siglo XX, la historia de esta faraona ha sido objeto de varias publicaciones, escritas en su mayoría por hombres y bajo el prisma cultural de la inferioridad femenina. En el caso de la biografía que ahora presentan Martín Valentín y Bedman, esta óptica cambia. “Nadie hasta ahora había incidido en por qué una mujer trata de hacerse faraona en Egipto, algo muy raro y especial”, comenta Martín Valentín, también director del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto.

Una mujer de principios

Con la idea de dar una explicación “no alternativa pero sí más profunda, razonada y verosímil”, las páginas de la biografía elaborada por estos egiptólogos analizan a Hatshepsut, una de las cinco mujeres que, en 3.000 años, fueron “rey de Egipto”.

Hija de Tutmosis I y de la esposa real, la reina Ah-Més Ta-Sherit, debió conformarse con casarse con su hermanastro Tutmosis II para cumplir con la legalidad. La corta edad de éste facilitó su avance hacia el preciado trono, legitimado, según las referencias históricas, el día 29 del segundo mes de Peret del año II del reinado de su padre cuando el oráculo del gran dios tebano le comunica que será reina-faraón.

La ruptura de la tradición no fue aceptada por sus contemporáneos y de ahí que fuera tildada de ambiciosa y tirana. El resultado fue una campaña orquestada por Tutmosis III para borrar de la memoria su legado y su persona.

Pero, ¿quién fue entonces Hatshepsut? Martín Valentín la define como una mujer “inteligente, agraciada, muy curiosa, una gran estadista y con instinto político”. Según el egiptólogo, “comprendió la situación de Egipto al prescindir de las campañas militares y fomentar el dominio comercial y cultural”.

Asimismo, añade, “reafirmó la presencia femenina, heredada de las mujeres del principio de la dinastía, para transmitírselo a su hija (Neferu Ra) con la idea de crear una rama femenina que tuviera la misma importancia que el rey, al que respetaba" .

Así pues, el objetivo de estos egiptólogos ha sido intentar explicar el personaje justificándolo en su comportamiento, sin obviar ese movimiento emprendido por las mujeres de la dinastía XVIII que encontró en Hatshepsut el cúlmen al convertirse en faraón y reinar durante un periodo en el que no hubo pérdidas territoriales, las cuentas marcharon bien y se impuso la paz.

Mayordomo en la sombra

Pero no lo hizo sola. Sen en Mut, su preceptor, tuvo mucho que ver. Convertido en uno de los hombres más poderosos de la corte real, fue la sombra de la reina. Arquitecto de profesión y encargado de erigir el templo de la reina en Deir El Bahari, supervisó todas sus decisiones y administró sus bienes.

Pese a su origen modesto, gozó de privilegios que aún hoy desconciertan a los egiptólogos, como, por ejemplo, hacerse esculpir en los templos junto a la reina. Detalles que han llevado a muchos estudiosos a coincidir en la posible relación sentimental entre ambos.

Es tal la importancia de este personaje, que su estudio es fundamental para entender la figura de Hatshepsut. Así, la misión de Martín Valentín y Bedman en su hipogeo (capilla o edifico subterráneo construido por Sen en Mut) ha dado como resultado hallazgos sorprendentes.

Localizado en las zonas aledañas al templo de la reina, la investigación del equipo español se topó con que esta construcción había sido excavada en función de la capilla Hat-Hor, en el interior del templo de la reina. Martín Valentín lo explica: “Desde el fondo de la tumba en la tercera cámara del hipogeo hay que imaginar un eje hacia arriba que encaja, 268 metros hacia el exterior, con el punto medio de un par de ojos en la capilla de esta diosa dentro del templo”.

Un descubrimiento, comenta, “capital y, como tantos otros, casual”.

Aunque es vital el estudio de una tumba para adentrarse en el análisis del personaje, también es trascendental el hallazgo de su momia. La de Hatshepsut fue identificada en 2007 tras tiempo en el Museo de El Cairo sin que nadie se percatara, mientras que la de Sen en Mut sigue siendo un misterio.

Aunque se ha puesto en marcha el estudio de una momia anónima encontrada en 1881 y que podría encajar con la fisonomía de este personaje, no hay ninguna conclusión todavía al respecto. “Su hallazgo no cambiaría la historia pero sí permitiría sacar del anonimato la momia de esta figura trascendental”, comenta Martín Valentín.

Las pruebas de ADN harían el resto. “Se compararía la carga genética con las momias de sus padres, que fueron halladas en los años 30, y se podría dar con su identidad”, añade.

“Es obligación de la egiptología recuperar no sólo los restos de la momia, sino de los templos para completar el puzzle”, sentencia esperanzado.

Tutmosis III La Guerra de Megido (Video)

TUTMOSIS III


Subió al trono siendo un niño y durante veinte años vivó a la sombra de su madrastra, Hatsepshut. A la muerte de la reina, Tutmosis III, que había recibido una férrea educación militar, dedicó los 34 años de su gobierno en solitario a convertir Egipto en la mayor potencia del Próximo Oriente.

El egiptólogo James Henry Breasted definió al faraón Tutmosis III como el Napoleón del Antiguo Egipto, ya que durante el reinado de Menkheperre (éste era el nombre de entronización del rey) Egipto extendió sus fronteras desde la cuarta catarata del Nilo hasta el río Éufrates, en el Próximo Oriente, dando al país la mayor extensión territorial de su historia. Tutmosis III fue hijo del rey Tutmosis II y de Isis (o Iset), una de sus concubinas.

La Batalla De Megido (Video)

FARAON SETI I viaje por el inframundo


FARAON SETI PRIMERO

Seti I


 En el antiguo Egipto, la historia hace un hueco para recordar al Faraón Seti I, un incansable constructor y reconocido militar, consolidó la dinastía fundada por su padre y convirtió Egipto en una gran potencia, la que heredaría su hijo Ramsés II.


Y una dinastía la XIX tenía que afirmarse como marco político en el antiguo Egipto, el faraón anciano Ramsés I quién fundó esta dinastía abandonó su vida terrenal para buscar la recompensa de una feliz existencia inmortal en los campos de Osiris. El soberano dejó detrás más de cincuenta años de luchas, con dos años de reinado, su matrimonio con Sitra y al menos 5 hijos; tres de ellos varones y el último de su linaje era el que estaba destinado a convertirse en el futuro faraón Seti I, este descendiente garantizó su sucesión Y continuó su dinastía.


Seti I nació antes de que su padre Ramsés I, subiera al trono.
Cuando aún era príncipe tomó por esposa al dama Tuy, hija de un jefe de carros llamado Raya y de su esposa Ruya, ambos carecían de sangre real.


Seti I procedía de una dinastía de militares, ya que Ramsés por aquel entonces era un general adoptado por el faraón Horemheb. Esta ausencia de origen real no era impedimento para que Tuy se convirtiera en reina de Egipto. Sabemos que Seti fue padre de al menos cinco hijos: tres niños y dos niñas. Su último hijo varón sería el grandioso Ramsés II, que se casaría con su hermana Henutmira. La historia también conoce a otra de las hijas de Seti, Tia, de los demás se carecen de datos.


Mientras Seti era príncipe desempeñó los cargos de visir y comandante en jefe del ejército y, como corregente de su padre Ramsés I, encabezó la única guerra que éste realizó en Siria. Ya curtido en las relaciones exteriores, se consideró en continuador de las conquistas de Tutmosis III y heredero de la labor constructiva de Amenhotep, los mayores soberanos de dicha dinastía. Uno de sus nombres reales Men-Maat-Re (Eterna es la Justicia de Re), llevaba implícitas partes del nombre de ambos faraones, a los que admiraba y con los que se quería sentir vinculado.


Centró su corte en Tebas. En el templo de Karnak, fue coronado cuanto rondaba los treinta años de vida.


Seti marcho a la guerra encabezando su ejército y dividiéndolo en tres facciones, la de Amón, en Tebas, la de Re, en Heliopolis y la de Ptah, en Menfis. Así emprendió campañas militares para legitimar su puesto en la casa real. Algunas escenas de estas batallas aparecen representadas en el templo de Amón en Karnak.


Luchó contra palestinos, sirios y libios.
faraón Seti I

Después se centró en los hititas llegándoles arrebatar Qadesh, aunque luego la perdiera. Llevó las fronteras hacia Siria. Además intervino en Nubia, más allá de la tercera catarata para controlar una rebelión sofocándola en siete días.


Los faraones tenían desde el imperio cinco nombres que les acompañaban hasta el fin de su reinado, formada por títulos a los que seguían los apelativos propios de cada monarca.


Horus era un título que identificaba al soberano como la personificción de Horus en la tierra. Seti tenía con este título el nombre de Toro potente que se manifiesta en Tebas. Un segundo título era el de Nebty que alude a las diosas protectoras, Nejbet y Uadjet. Seti. El poder fuerte que somete a los nueve arcos (los pueblos extranjeros). El tercer título es el horus de oro que remite a la naturaleza divina del faraón y se tomó el nombre del poderoso de los arcos sobre todas las tierras.


Nesut-Bity, el de la caña y la abeja es el cuarto título que hace referencia a su soberanía: Seti tomó el nombre de Eterna es la justicia de Re.


El hijo de Re, el quinto título manifestaba la relación paterno filial entre Re, la gran divinidad solar y el faraón.


Su reinado duró unos 17 años, y dentro de él llevo un gran programa de construcciones y restauraciones de templos. Además restituyó el nombre de Amón.


Todos los centros políticos y religiosos, sus construcciones destacan por su perfección de los relieves. La sala hipóstila de Karnak, los templos de Dra Abu el Naga y Abydos, al sur. Al norte, en Kantir, el rey tenía su palacio de verano. Amplió el santuario d Ptah dos veces, en Menfis. También dedicó su atención al templo de Set en Avaris. De ahí procedía su linaje.


El lugar de culto de Seti era Abydos. Erigió aquí una pequeño capilla funeraria en honor a su padre, como hizo después en el templo de Dra Abu el Naga, siguiendo los preceptos de piedad filial.


Seti comenzó a edificar el santuario de Abydos nada más subir al trono pero, al igual que ocurrió con el templo de Gurna, no llegó a concluirlo, fue su heredero Ramses II quién lo hizo.


Seti tenía una necesidad de estar presente en esta ciudad santa, principal centro de culto de Osiris, al que profesaba una sentida veneración. Debía confraternizar con el dios y con su poderoso clero. Le construyó un templo funerario y a su lado la tumba del dios, que conocemos como Osireion y que había sido el cenotafio del propio soberano.


El santuario tiene un buen estado de conservación, sus techos originales todavía descansan sobre las columnas, y las salas conservan relieves policromos. En ellos podemos admirar la transparencia de lino o el fulgor de las joyas en las que se inspiraron los artesanos que las ha reproducido.


En la parte interior de Abydos, Seti construyó siete santuarios, entre las puertas de esas siete capillas, en la parte alta del muro, el rey mandó grabar unos grandes relieves. En cada capilla se veneraba a un dios diferente, y los dos dioses representados en cada uno de los relieves está situado en los lados. En todos los casos, el soberano aparece arrodillado en el centro, haciendo ofrendas o recibiendo el beneplácito de las divinidades.


Como dioses y atributos de las pinturas destacamos las siguientes:


El Re Horajty, el Protector. El dios Re aparece como Horakthy, el dios sol que brilla en el horizonte. En su diestra sostiene una rama de palmera y un ankh, símbolos de estabilidad y aliento vital respectivamente; su mano izquierda roza la corona de Seti I en actitud de protección. El cabello de Re es azul porque el pelo de los dioses egipcios era de lapislázuli.


La cola de toro que luce Re es otro atributo divino. Los vestidos de los dioses apenas difieren de los del resto de los mortales. Aquí aparece por delante de las rodillas, para que el observador la pudiera apreciar.


Amón entrega a Seti, la cimitarra, la espada de hoja curva y la maza de guerra, son los símbolos del dominio del rey sobre sus enemigos. El dios también ofrece una rama de palmera, que simboliza el renacimiento de su poder renovado.


El rey sujeta las alas de un pájaro pequeño, un rejit, símbolo del pueblo que gobierna y controla. Lleva una peluca del color de los pelos de los dioses y a los que el faraón de asimila, y una corona atef, atributo de Osiris, con dos cuernos de carnero, dos plumas de avestruz, el disco solar y dos cobras, símbolos de la región.


En cuanto al trono divino está decorado con la Reunión de las dos Tierras o Sema- Tawy. Es una tráquea de bóvido donde se anudan tallos de flores de loto y de papiros, las plantas que representan Egipto. Simbolizan la unión de las tierras de Egipto bajo la protección de los dioses y el rey.



El santuario de Abydos tiene forma de L invertida, consta de un eje principal orientado de este a oeste y un ala secundaria. Ésta albergó la zona de almacenes, así como capillas dedicadas a los dioses menfitas y un lugar de culto a los ancestros.


Se le dedica una lista para recordar a los dioses desde la época de Menes hasta Seti, ahí se omite a Akhenatón el hereje.


Dos patios a cielo abierto daban el acceso al interior, estructurados en terrazas unidas en rampas, estaban separadas por dos pórticos de doce columnas cuadrangulares cada uno. El primer pórtico desapareció con el paso del tiempo.


El osireion, estaba excavado bajo tierra, y cubierto de vegetación, estaba pensado para que las aguas freáticas lo fueran inundando parcialmente. Es el cenotafio del rey y la tumba simbólica del dios Osiris.


La puerta monumental está decorada por pilonos, allí se exalta la figura del rey sobre los enemigos. De aquí partía un témenos, un muro que rodea el santuario y delimitaba el espacio sagrado. Pasado el pilono, en el primer patio y a cielo descubierto había dos estanques llenos con aguas frías del Nilo, destinados a las abluciones rituales con que se purifican los sacerdotes. También había un lago sagrado, rodeado de árboles, en él se hacían las abluciones con el agua fría del Nilo antes de entrar a ver al dios del santuario.


Tras atravesar el segundo patio se llega al segundo pórtico de columnas cuadrangulares, por donde se accede al templo. En ellas se grabó al faraón acompañado de distintos dioses. Las salas hipóstilas, están construidas a dos niveles, forman un verdadero bosque de columnas. El techo es el original y en el se practicaron ventanas y tragaluces por los que se ilumina el recinto.


Las capillas dedicadas a los dioses son los de Seti divinizado, Ptah, Re-Horakhty, Amón Re, Osiris, Isis y Horus.


Los vestíbulos dedicados a Osiris son las zonas más sagradas del templo. Allí está representada la erección del pilar djed símbolo de resurrección.


Seti falleció a los 45 años de edad, su esposa le sobrevivió. El cuerpo del soberano fue trasladado desde la orilla occidental hasta la oriental para cumplir las ceremonias fúnebres y proceder a su momificación. Luego lo trasladaron a su tumba. Es una de las que mejor se conserva.


Su tumba fue descubierta por Giovanni batista Belzoni en 1817. La caja de su sarcófago de alabastro se expone en el Museo John Soane de Londres. Su momia reposa en el Museo Egipcio de El Cairo.



INFRAMUNDO EGIPCIO