jueves, 31 de mayo de 2012

MENES EL PRIMER FARAON EGIPCIO

MENES O NARMER EL PRIMER FARAON EGIPCIO


Menes reinó de 60 a 62 años según Julio Africano, Heródoto y Sincelo.

Menes era rey del Alto Egipto, posible sucesor de Horus Escorpión. Conquistó el Bajo Egipto (delta del Nilo) e instauró su capital en Ineb Hedy "Muralla blanca", la futura Menfis. El triunfo de la primera unificación del Antiguo Egipto quedó registrado alegóricamente en la denominada Paleta de Narmer.

Para Manetón, gran sacerdote de Heliópolis durante el reinado de Ptolomeo III, Menes habría sido el unificador de "las Dos Tierras", (términos con los que habitualmente se designa al país del Nilo en su conjunto), las cuales hasta entonces habían permanecido independientes, (lo que en consecuencia le convertiría en el primero de sus gobernantes), atribuyéndole un largo reinado de alrededor de unos 60 a 62 años en los cuales habría llevado a cabo una importante expedición al extranjero, y muriendo una forma tan poco ortodoxa como atípica: aplastado por un hipopótamo.

Identificado por muchos estudiosos con Narmer (según se desprende de los grabados realizados con unos sellos que se encontraron en Abidos, pero sin estar del todo claro por cuanto su nombre figura asimismo junto al de Aha en una placa de marfil hallada en Nagada).

Según el historiador griego Heródoto, que escribió en el siglo V a.C., los comienzos de la civilización faraónica podían remontarse a un hecho independiente y decisivo, la desviación del curso del Nilo, realizada por el rey Menes con el fin de obtener suficiente terreno para fundar una nueva capital, Menfis. Capital del reino durante una parte considerable de la historia egipcia, y de la cual habría diseñado incluso los planos.

La conocida "Paleta de Narmer", una obra de 64 cm. de altura por 42 de anchura confeccionada en esquisto de color verde y perfectamente conservada, que fue encontrada en 1,894 por el egiptólogo británico James E. Quibell en Hieracómpolis, y en la cual se puede contemplar en una de sus caras al rey descalzo portando la Corona Blanca del Alto Egipto sometiendo a un enemigo (que parece representar a un libio), mientras que en la otra se le ve tocado con la Corona Roja del Bajo Egipto y formando parte de un desfile o procesión que se dirigen hacia un grupo de prisioneros decapitados, algo que con toda probabilidad es una forma de mostrar simbólicamente una importante victoria militar. Fue probablemente, un encargo para expresar la unificación política, y que hoy se considera un icono del Egipto primitivo que simboliza el nacimiento de la civilización faraónica.

El fue el primer faraón y mítico fundador de las bases administrativas, económicas y culturales que mas tarde caracterizaron a la civilización egipcia. Según cuenta la leyenda, Menes fundo la capital del país, Menfis, y estableció la división del territorio del Bajo y alto Egipto en distritos, organizo una burocracia central que hacia uso de la escritura y creo un vasto y eficaz sistema de regadío. A pesar de los múltiples intentos de atribuirle una identidad. Menes sigue siendo una figura legendaria. El primer soberano del que si encontramos una presencia concreta de testimonios, tanto en el sur como en el norte del país, es Narmer, que vivió hacia 3000 a.C. A este soberano se le atribuye normalmente el proceso de la unificación del país y el inicio de las llamadas <>, es decir, las dos primeras dinastías, originarias, según las fuentes antiguas y los datos arqueológicos, de la ciudad de Tinis, en el Alto Egipto. Sin embargo, recientes excavaciones en Umm el-Qaab, en los alrededores de Abydos, han sacado a la luz las tumbas de al menos una decena de soberanos que habrían llevado a cabo la unificación del país doscientos años antes del reinado de Narmer. Esta línea de soberanos predinasticos, de la que Narmer podría ser el ultimo exponente, se conoce habitualmente con el nombre de <>. Narmer fue el primer faraón del Antiguo Egipto y fundador de la Dinastía I 3050 a.C.

El nombre de Narmer aparece en fragmentos de cerámica en la región del delta, e incluso en Canaán, siendo prueba evidente del comercio entre estas zonas. La riqueza agrícola del Delta, en minerales del Alto Egipto y la confluencia de diversas rutas comerciales ayudaron a levantar un gran imperio.

La tradición de dividir la historia egipcia en treinta dinastías se inicia con Manetón, historiador egipcio del siglo III a.C., que durante el reinado de Ptolomeo II compuso en griego la Aigyptiaka , obra desgraciadamente perdida pero transmitida y comentada parcialmente por Flavio Josefo, Julio Africano, Eusebio de Cesarea y el monje Sincelo.

sábado, 26 de mayo de 2012

TEMPLO DE LUXOR

Empezado por Amenofis III y terminado por Ramsés II, dedicado a Amón-Ra, Mut (esposa de Amón, representada por un buitre) y Khonsu, es el santuario del ka por excelencia.

Luxor, antigua Tebas, capital del imperio egipcio. Por razones políticas y geográficas, Tebas fue cobrando poco a poco importancia durante la X dinastía hasta transformarse en la capital de los faraones del Nuevo Imperio. Allí se veneraba con suntuosas ceremonias al dios Amón en tríada con Mut y Khonsu. A cada victoria, a cada triunfo, se erigían nuevos y grandiosos templos en honor del dios. La antigua capital egipcia fue dividida por un canal, al sur del cual surgió Luxor, en tanto que al norte fue extendiéndose el pueblo de Karnak.


El templo de Luxor, santuario del ka por excelencia, mide 260 metros de longitud y fue empezado por Amenofis III y terminado por Ramsés II. Está unido al templo de Karnak por una larga avenida adornada de esfinges un tiempo con cabeza de carnero, reemplazadas por esfinges con cabeza humana durante la XXX dinastía.


domingo, 13 de mayo de 2012

DIOS AMON RA

EL MITO DEL DIOS RA
Cuenta la leyenda que en un principio no había luz. Solo existía la oscuridad y una gran extensión de agua con el nombre de Num. El poder de Nun era tan grande que desde el interior de la penumbra hizo brotar un huevo grande y brillante. Y del interior de ese huevo surgió Ra.

DIOS  RA  
La leyenda mitológica más difundida en torno a Ra describe cómo durante el día cruza el cielo con su barca solar, mandyet, mientras que por la noche viaja en la barca Mesketet, a través de la Duat, bajo la forma del sol poniente Auf-Ra (carnero). Además durante su viaje encarna tres personalidades: al amanecer era Jepri; al mediodía, Horajty y al anochecer, Atum. Luego de derrotar a la maligna serpierte Apofis, que intentaba detener el avance de la barca, ascendía de nuevo al firmamento cada mañana.


Ra tenía cuatro facultades: Hu (el gusto y la palabra), Maa (la visión), Sedvyem (el oído) y Sia (el entendimiento y el tacto). También tenía catorce ka (fuerza vital): Dyefa (Ayefa) (abundancia), Aju (estrépito), Dyehen (resplandor), Heqa (magia), Hu (alimentación), Iri (producción de alimentos), Nejt (victoria), Pesedy (luminosidad), Shemes (fidelidad), Shepes (gloria), Seped (habilidad), Uas (honor), Udy (prosperidad), User (vigor). A veces, en el lugar de Uas, se indica Hu (brillantez).

Una de las razones por las que Ra fue considerado indestructible era porque nadie conocía su nombre. Esta creencia fue asimilada por varias religiones, entre ellas el judaísmo y el Islam, que denominan a su dios de múltiples formas pero establecen que se desconoce su nombre definitivo y cuyo conocimiento pronosticará el fin de los tiempos.
Ra es el nombre de una de las deidades de mayor importancia en el panteón egipcio. Fue considerado el dios sol, centro del culto solar que tuvo su máximo esplendor en la antigua ciudad de Heliópolis.

Este dios sol era el símbolo de la luz, origen de la vida, y en determinados momentos de la historia se lo asoció con el ciclo de la muerte y la resurrección. Por ello, se lo representaba como un hombre con cabeza de halcón, coronado por un disco solar.

A lo largo de la historia y en diferentes espacios geográficos, Ra fue asimilado con otras deidades. Amón y Horajty fueron los más destacados. Además de Heliópolis, se lo veneró también en Abu Gurab, hogar de los Templos Solares edificados durante la dinastía V por faraones como Userkaf, Sahura, Neferirkare y Niuserre.


El mito de Ra lo sitúa en los orígenes del universo. Entonces, no existía más que la oscuridad y el agua, representada por el dios Nun. El poder de fue responsable del surgimiento de una esfera inmensa y brillante, de la que nació Ra.

El nombre de Ra guardaba un grandísimo poder, y es por eso que lo mantenía en secreto, para que nadie lo nombrara. Ra podía incluso cambiar de forma, pero desde luego que su mayor realización fue el mismo sol, y luego a los vientos.

La lluvia, la tierra y el firmamento fueron también creados por Ra. Incluso el río Nilo era atribuido a Ra por el culto solar, que así debía a esta deidad hasta la fértil tierra que les permitía obtener alimento.
Ra tenía el poder de hacer lo que quisiera, incluso cambiar de forma. Lo que el nombraba, adquiría forma y se volvía real. Era tan importante el poder del nombre, que guardaba bien secreto su propio nombre para que nadie pudiera usarlo.
Ra se dispuso a crear el sol diciendo: “Al amanecer me llamo Kephera, al mediodía Ra y al atardecer Tem”. Y entonces, el sol apareció posprimera vez iluminando la oscuridad, se elevó sobre el horizonte y al atardecer descendió para volver a ocultarse. Luego nombró a Shu, y los vientos se congregaron por primera vez y comenzaron a soplar.

Cuando Ra nombró a Tefnut, la lluvia se hizo presente con sus gotas.

Más tarde nombró a Geb y con solo nombrarla, se formó la tierra y para hacerle compañía nombró a la diosa Nut, y el firmamento se arqueó sobre la tierra.
Cuando quiso coronar a Egipto con el río Nilo, nombró a Hapi. Y el Nilo comenzó a fluir a través de Egipto fertilizando su amplio valle. Ra, comenzó a nombrar una por una todas las cosas que existen sobre la tierra y estas se hicieron visibles crecieron. Finalmente les dio nombre a los hombres y a las mujeres, y desde entonces la humanidad pobló la tierra.

Ra podía asumir la forma que quisiera. Entonces, tomó la forma de un hombre y se convirtió en el primer faraón de Egipto.

Ra gobernó Egipto durante miles de años llevando bienestar y prosperidad a sus habitantes gracias a las fabulosas cosechas y a sus magníficas leyes. Los egipcios solo tenían palabras de agradecimiento y no dejaban de ensalzar su nombre.
Pero Ra, había tomado forma humana y por lo tanto envejecía día a día. Un buen día, los egipcios, dejaron de respetarlo, comenzaron a burlarse de su aspecto senil y a desobedecer sus órdenes.

Ra no pudo evitar oír las burlas y comentarios y cuando vio que los hombres no obedecían las leyes, se enojó de tal manera que decidió convocar a los dioses que había creado en un lugar secreto para pedir consejo.

Allí estaban Shu ,Tefnut, Geb, Nut y Nun escuchando el problema que aquejaba al dios Ra.
Nun habló diciendo: Lo que debes hacer es destruirlos con la forma de tu hija, la diosa Sekhmet.


DIOSA  SEKHMET
Ra, con su ojo, que despedía una mirada aterradora, creó a la diosa Sekhmet. Feroz y sanguinaria cual leona que persigue su presa y se deleita en la matanza y en la sangre. Siguiendo las órdenes de Ra, desencadenó su furia sobre todos los que ridiculizaron a su padre, sembrando el terror y la desesperación en todo Egipto.
Los hombres huían a esconderse, pero la diosa Sekhmet, los perseguía y los asesinaba relamiéndose con la sangre.

Cuando Ra vió lo que Sekhmet había hecho la llamó a su presencia para preguntarle si lo había obedecido. Sekhmet le respondió que estaba feliz porque había vengado a su padre Ra, eliminando a todos los hombres que éste le había entregado. Todo Egipto estaba teñido del color de la sangre y era imposible detener la furia de la cruel y sanguinaria Sekhmet.
Pero Ra se apiadó de los hombres y decidió hacer algo para frenar la matanza. Envió entonces a mensajeros rápidos y silenciosos en busca de grandes cantidades de ámbar. Luego ordenó preparar muchos litros de cerveza hasta llenar siete mil jarras. Más tarde, mandó mezclar el ámbar con la cerveza. A la luz de la luna, la cerveza adquiría el color rojo de la sangre. Hizo llenar nuevamente las jarras y envió a sus mensajeros a volcarlas en el lugar donde se encontraba Sekhmet. Al salir el sol, Sekhmet estaba preparada para su próxima cacería, cuando vio la tierra inundada de color rojo y creyó que sería sangre real porque no había cerca ningún hombre. Se acercó y bebió alborozada mientras reía y disfrutaba pensando que era sangre. Bebió tanto, que ese día, que presa de la ebriedad, no pudo matar a ningún hombre.
Cuando Sekhmet volvió ante la presencia de Ra, el dios la recibió con alegría pues no había matado a ninguna persona y decidió cambiar su nombre por el de Hathor . A partir de ese momento se convirtió en la diosa Hathor fue la diosa de la dulzura, el amor y la pasión.
La humanidad fue redimida y Ra continuó reinando en su ancianidad, aunque sabía que había llegado el momento de delegar el gobierno de Egipto en los dioses jóvenes. No olvidemos que el poder de Ra estaba en su nombre secreto. Si alguien lo descubría, Ra dejaría de reinar. Ra sabía esto y lo mantenía oculto en su corazón. Solo utilizando grandes poderes mágicos se podría conocer.
Cuando Sekhmet volvió ante la presencia de Ra, el dios la recibió con alegría pues no había matado a ninguna persona y decidió cambiar su nombre por el de Hathor .
DIOSA HATHOR

A partir de ese momento se convirtió en la diosa Hathor fue la diosa de la dulzura, el amor y la pasión.
La humanidad fue redimida y Ra continuó reinando en su ancianidad, aunque sabía que había llegado el momento de delegar el gobierno de Egipto en los dioses jóvenes. No olvidemos que el poder de Ra estaba en su nombre secreto. Si alguien lo descubría, Ra dejaría de reinar. Ra sabía esto y lo mantenía oculto en su corazón. Solo utilizando grandes poderes mágicos se podría conocer.

martes, 8 de mayo de 2012

EL EJERCITO EGIPCIO

COMO SE FORMO EL EJERCITO EGIPCIO


En el Imperio Antiguo, el ejército del Antiguo Egipto se denominaba “mesha”, cuya traducción viene a ser “agrupación de fuerzas”: y efectivamente, eso era, unos grupos que se reunían en caso de necesidad para apoyar a pequeñas unidades permanentes. Este ejército tenía entre sus funciones la protección de fronteras y del comercio marítimo, pero también la realización de todo tipo de trabajos públicos. El ejército como tal no apareció hasta el Imperio Medio y se desarrolló durante el Imperio Nuevo, cuando los faraones partieron a la conquista de nuevos territorios. Cuando Egipto era atacado o había que organizar una expedición contra alguno de los enemigos tradicionales de Egipto (los pueblos de Nubia, Canaán, Libia o los nómadas del desierto), los funcionarios del faraón reunían a un grupo de hombres y, sin un entrenamiento militar exhaustivo, lo enviaban a cumplir la misión. Para realizar estas misiones esporádicas, se reclutaban muchachos jóvenes que una vez cumplida la tarea, regresaban a casa y continuaban su vida cotidiana. Esto significaba, además, que las campañas militares tenían lugar cuando las condiciones agrícolas y el clima lo permitían.

Por ejemplo, para ir a combatir a Nubia, donde el calor es enorme, se prefería la época del invierno y la primavera, cuando las temperaturas no eran tan altas. En cambio, para atacar la zona de Siria-Palestina se elegía el verano, después de haber recogido la cosecha. Ser soldado y agricultor tenía sus desventajas, sobre todo desde el punto de vista del ejército. Pero durante la Antigüedad era algo habitual. Durante los primeros años de la república romana pasó lo mismo y aún así conquistaron un gran imperio. Afortunadamente para los egipcios, los pueblos a los que se enfrentaban contaban con el mismo tipo de formación militar, por lo cual en sus enfrentamientos salían victoriosos casi siempre. Al menos eso es lo que nos dicen los textos egipcios. El oficio de soldado no era noble, eran pocos los egipcios que lo ejercían y a menudo pasaba de padres a hijos.
Para contar con un ejército fuerte, el faraón alistaba por la fuerza a soldados enemigos vencidos, como los arqueros de Nubia o prisioneros de guerra. También se servía de mercenarios, soldados extranjeros que alquilaban sus servicios.
Hasta el Imperio Nuevo, los soldados combatían con un hacha de bronce y una lanza de silex y se protegían con un escudo de madera o piel. También se usaban arqueros nubios.

Realmente fue con la invasión hisca cuando se produjo una revolución en el ámbito armamentístico y en las estrategias en el combate. Parte de las mejoras fueron por la introducción del carro y la mejora de la metalurgia y siderurgia que hicieron mejorar las armas, se usaron el cobre para las puntas de flechas o lanzas. Tras el derrocamiento de los hicsos, el cuerpo de élite estaba formado por príncipes y equipados con carros; y las tropas por infantes y mercenarios extranjeros. Una falta de tradición militar ayudó a personajes de clase media a tener acceso a los mandos, todo esto supuso que el ejército acabase convirtiéndose en una forma de ascensión social.

Fue con la dinastía XVIII cuando el ejército contó con la ayuda de los <> o o milicia auxiliar dotada de armamento ligero y encargada del orden público cumpliendo funciones de policía. Por estas fechas es cuando se reorganizó el ejército y su composición.