domingo, 24 de junio de 2012

FARAON AKENATON

FARAON AKENATON



El período de Amarna es uno de los más emocionantes en la historia del Antiguo Egipto. También es el que ha dado lugar a la mayor parte del trabajo y la controversia.
Nuestro objetivo aquí no es ser exhaustivo sobre el tema, sino ofrecer al lector una visión que trata de ser objetivo en función de los datos históricos que parecen ser confirmada. Sin embargo, quedan varios puntos sujetos a discusión o interpretación.

Con el reinado de Akenatón, la antigua tierra de Egipto llegará a conocer un período excepcional de la agitación y uno de los experimentos más fascinantes religiosos y espirituales en la historia de la humanidad.
  Bajo el impulso del faraón Amenofis (Amenhotep) IV-Akhenatón, y su esposa hermosa y famosa Nefertiti, a la que estamos acostumbrados en llamarla
  "La herejía de Amarna" (por el nombre de su capital Amarna) o "el Experimento de Amarna", tratará de derrocar a las multiples creencias tradicionales de una civilización milenaria .

Este es un tema que está muy "à la moda" y varios trabajos aparecen regularmente de Akenatón y Nefertiti, de calidad variable y que, por desgracia, a menudo refleja los sueños de sus autores y no la realidad de la documentación, y que cuando no están completamente profanado por el jabón o la publicidad de otros.

Sir Flinders Petrie, el primero en comprender la importancia histórica de Akenatón, lo describió a la vez como monoteísta primero y la primera persona en la historia y escribió "un hombre que era indiscutiblemente un genio y que logró aplastar la cáscara de mil años de edad, de los hábitos, las supersticiones y las convenciones de la sociedad y con valentía resistieron el poder del clero y otros dignatarios ". Freud en "L'homme et Moïse monothéiste la religion (El hombre Moisés y la religión monoteísta)" vio una filiación entre el profeta y el rey (ver aquí - lo siento, es sólo disponible en francés).

miércoles, 13 de junio de 2012

SACERDOTES EN EL ANTIGUO EGIPTO

SACERDOTES EN EL ANTIGUO EGIPTO

En el antiguo Egipto, ser sacerdote era un oficio como otro cualquiera, una manera de ganarse la vida y alcanzar prestigio en la comunidad. El régimen de Egipto era teocrático; el soberano político era también un dios. Como tal, detetentaba la responsabilidad última en cuanto al mantenimiento del orden divino en el país. Obviamente, el rey no podía estar presente en todas las ceremonias que se celebrasen en los numerosos templos de Egipto. Era preciso que delegase en unos representantes que pudiesen asumir las funciones de aquél en el lugar. Ese fue el origen de la clase sacerdotal.

No eran los sacerdotes egipcios un grupo humano que viviese apartado del resto de la comunidad en virtud de su vocación, lo cual significaba que se ocupaban de sus asuntos mundanos lo mismo que los laicos. Por ejemplo, era muy corriente que el oficio de sacerdote se transmitiese de padres a hijos. El padre que desempeñaba una determinada profesión dejaba ésta en herencia a su hijo, cualesquiera que fuesen las creencias y la conducta moral de éste.

Con el paso del tiempo los sacerdotes se constituyeron en una burocracia tremenda, que contaba con millares de hombres. Eran cientos los templos consagrados a los diferentes dioses, y cada uno de ellos gozaba de autonomía en cierta medida, con su propia jerarquía y su división del trabajo. En todos los templos, sin embargo, eran muy parecidos los oficios, con una especialización de servicios muy avanzada.


Una de las funciones tal vez más importantes de los sacerdotes egipcios era la custodia de las estatuas sagradas u "oráculos". De entre los sacerdotes, una minoría selecta tenía el privilegio de entrar en el "santísimo" de cada templo para atender al cuidado del oráculo. Aunque no hiciesen falta unas convicciones religiosas muy firmes para desempeñar el empleo, el sacerdote debía purificarse antes de entrar en contacto con la divinidad. Para ello era necesario que se afeitase todo el vello del cuerpo y los cabellos; los piojos eran una plaga común en Egipto y el afeitado evitaba su proliferación. Las abluciones constituían también una parte importante de la purificación. Los sacerdotes se bañaban cuatro veces al día y muchos templos poseían lagos sagrados dedicados a estos menesteres.

Además de lavarse y afeitarse los sacerdotes debían someterse a la circuncisión y abstenerse de comer ciertos alimentos. Los manjares prohibidos variaban de una comarca a otra. A veces se proscribía la carne de vaca, la de pichón o el ajo, pero la prohibición más extendida parece que fue la de comer pescado. Esta prohibición regía sólo para el clero, teniendo en cuenta que el pescado era uno de los alimentos básicos para el pueblo común.

Existían además prohibiciones relativas a la indumentaria. Los sacerdotes no podían vestir prendas de lana por ser esta fibra de origen animal. Usaban exclusivamente ropas finas de lino que se guardaban en un lugar especial de los templos custodiadas por otros sacerdotes.

Otra condición de la pureza del sacerdocio era la abstinencia sexual, que sólo estaban obligados a cumplirla mientras se hallasen en servicio. Todos los templos tenían un sistema de rotación por turnos, de manera que cada sacerdote servía durante sólo un mes, tres veces al año. Los meses en los que no estaba de servicio hacía vida normal en la comunidad laica.

En la cúspide de la jerarquía sacerdotal figuraba el pontífice, llamado sem. Sin duda era un hombre muy culto, uno de los ancianos del templo, dotado además de considerable capacidad administrativa y habilidad política. Estaba encargado del buen funcionamiento del templo y su patrimonio, y oficiaba todas las ceremonias solemnes. Esta autoridad normalmente se reclutaría de entre las propias filas del clero, aunque era prerrogativa del faraón el nombrar a quien prefiriese para estos cargos.

TUMBA DE AKHENATON IV

TUMBA DE AKHENATON

La tumba real fue descubierta en la década de 1890. Su descubrimiento fue relativamente tardía debido a su ubicación, muy lejos (a unos 6 km.) Desde el sitio de Ajenatón, al final de la "Wadi Real", la entrada a la que está situado en una hendidura en la roca entre los grupos de las tumbas privadas del norte y del sur.
La entrada a la tumba real está en la planta baja de un valle lateral y se enfrenta al este, donde el Atón se eleva cada día. Este evento, la salida del sol y el despertar de la vida del templo y sus fieles es uno de los temas (inusual) que aparecen en los relieves esculpidos en las paredes de las habitaciones interiores.



La disposición de la tumba, al igual que su decoración, difieren enormemente de los tipos utilizados en las tumbas de los reyes anteriores de la dinastía. La tumba tiene la forma de un pasillo largo, ancho, el descenso en la que se hace por dos empinadas escaleras separadas por un largo pasillo inclinado en el interior del flanco de la colina, con una longitud de 28 metros, abriendo por fin en una antecámara que da acceso a la cámara funeraria. La antecámara está situado a los pies de la segunda escalera y abre, a través de una puerta, en el "bien de protección", cuya parte superior habitación está decorada. Desde esta habitación, nos llegan directamente a la puerta de la cámara funeraria.

Al lado, dos "suites" se han cortado en la roca que es bastante inusual.
En la actualidad, la tumba se encuentra en un estado lamentable debido al saqueo que sufrió después de la muerte del rey y también al final del siglo 19.
El ancho (3,2 m) de entrada se abre hacia el este y bajamos directamente en el corredor a través de una rampa-escalera, la primera del Nuevo Reino.
El primer corredor es inmenso y combina los dos primeros pasos de un "estándar" tumba real. Termina con una segunda rampa-escalera, una característica que no vemos otra vez hasta el reinado de Ramsés II Esto lleva directamente a la fuente.
El cambio teológico deducida por este corredor ha (con razón) ha destacado. En contraste con las tumbas anteriores, éste tiene un eje medio que conduce directamente a la cámara del sarcófago sin ángulo. Este hecho ha sido interpretado como el deseo de permitir que la persona fallecida a salir directamente a la luz del día, lo cual es plausible. Por otro lado, se ha sugerido que esta orientación permite que los rayos del sol naciente para llegar al sarcófago que es difícil de sostener porque, por un lado, la tumba estaba cerrada, así que el sol no podía penetrar en cualquier caso (extrañamente, nunca he visto a esta simple explicación expresada en cualquier lugar). Además, el sarcófago no estaba en el centro de la habitación pero desplazada a un lado, por lo que los rayos del sol no podría haber alcanzado todos modos.

martes, 12 de junio de 2012

EL RIO NILO EN EL ANTIGUO EGIPTO

En el nordeste de África discurre un río muy poco corriente. Tiene una longitud de
4.157 millas —es el río más largo del mundo— y se llama Nilo, del nombre griego Neilos.

Se ignora de dónde proviene el nombre griego, pues para el pueblo que vivía en sus orillas
era simplemente «El Río».
En la porción más septentrional del Nilo surgió una de las dos civilizaciones más
antiguas del mundo; y a lo largo de seis milenios una sociedad compleja pobló sus orillas
con numerosas aldeas.

Durante la mayor parte de ese tiempo los orígenes del Nilo fueron un misterio. Sus
aguas corrían hacia el norte desde el lejano sur, pero nadie, en el mundo Mediterráneo
antiguo, pudo penetrar lo suficiente en las regiones meridionales como para alcanzar sus
fuentes. Para los antiguos, el problema de las «fuentes del Nilo» fue tan difícil de resolver
como el problema de la otra cara de la Luna» lo ha sido para nosotros hasta que los
satélites fueron capaces de fotografiarla.
Sólo en la segunda mitad del siglo XIX los viajeros europeos y americanos
consiguieron conocer el Nilo desde sus fuentes hasta su desembocadura. En 1857 el
inglés John Hanning Speke llegó hasta un gran lago que llamó Victoria, en honor de la
soberana que entonces reinaba en Gran Bretaña. El lago se hallaba justo en el ecuador, y
de él nacía el Nilo. Otros ríos afluían al lago desde los montes de Kenya, próximos al
sector central de la costa este africana.
A medida que el Nilo corre en dirección norte, hacia el mar, atraviesa cierto
número de regiones, en las que su cuenca va estrechándose y haciéndose cada vez más
escarpada. Las aguas caen violentamente sobre las rocas y acaban formando cataratas.
Los barcos no pueden navegar en tales aguas, y las cataratas sirven para dividir el río en
sectores.
Las cataratas se enumeran a partir de la desembocadura del río hacia el interior: la
Primera Catarata se encuentra a unas 600 millas de la costa. Hoy la catarata en cuestión
está próxima, por el sur, a una ciudad llamada Asuán, pero en los tiempos antiguos en
aquellos lugares había una ciudad llamada por los griegos Siene.
El tramo más septentrional del Nilo, entre la Primera Catarata y la desembocadura,
es el escenario principal de los acontecimientos que se describirán en este libro. Fue en
este tramo, que es navegable en toda su longitud incluso para las más sencillas
embarcaciones, donde surgió esta civilización tan notable.
El Nilo discurre a lo largo del borde oriental del Sahara. El Sahara (que en árabe
significa precisamente «desierto»), cubre la mayor parte del norte de África, y es tan
extenso como Estados Unidos. En realidad, se trata del mayor desierto del mundo. En
toda esta región tan amplia no llueve casi nunca. La única agua que puede encontrarse se
halla a gran profundidad, salvo en el caso de unos cuantos oasis, en los que el nivel del
agua alcanza la superficie.
Pero el Sahara no fue siempre una región desértica. Hace 20.000 años los
glaciares cubrían la mayor parte de Europa y vientos fríos llevaban la humedad hasta el
norte de África. Lo que ahora es desierto era entonces una tierra placentera con ríos y
lagos, bosques y praderas. Los hombres primitivos vagaban por ella, llevando consigo sus
instrumentos de piedra sin pulimentar.
De forma gradual, sin embargo, los glaciares comenzaron a retirarse y el clima fue
haciéndose cada vez más cálido y seco. Aparecieron las primeras sequías y la situación
fue empeorando paulatinamente. Las plantas murieron, y los animales se retiraron a regiones que conservaban todavía suficiente humedad y en las que se podía vivir.
También los hombres se retiraron, unos hacia el sur, hacia los trópicos; otros,
hacia la costa norte. Muchos fueron avanzando hacia las regiones próximas al Nilo, que
en estos remotos tiempos era mucho más ancho, y corría perezosamente a través de
extensas zonas cenagosas y pantanosas. Con todo, la cuenca del Nilo no era precisamente
un lugar adecuado para la vida humana: sólo lo sería cuando las tierras perdiesen algo de
su humedad.
Cuando esto ocurrió, el Nilo se convirtió en un don del cielo. Ya no importaba que
el clima fuese más o menos seco, pues el Nilo podía proporcionar suficiente agua para la
tierra y los hombres, haciendo que la vida a lo largo de sus orillas fuese no sólo posible,
sino confortable.
A lo largo del invierno las nieves se acumulan en la cúspide de las montañas de
África centro-oriental; en primavera sobrevienen las lluvias y la nieve se deshace. En
enormes cantidades, las aguas bajan de los montes hacia los ríos y grandes lagos de la
región. Estas aguas van al Nilo, y la corriente se va abriendo paso hacia el norte.
El Nilo se colma a causa de estas aguas, y se desborda, a partir del mes de julio,
alcanzando su máxima altura hacia comienzos de septiembre. Y no vuelve a su nivel
normal hasta octubre. En los meses en que el río permanece desbordado, las aguas cubren
las tierras sedientas y depositan una capa de fresco cieno, que la corriente ha traído desde
los montes del lejano sur. De este modo el terreno a lo largo de las orillas del río se
renueva constantemente y se mantiene fértil.
Cuando los hombres penetraron por primera vez en la cuenca del Nilo, las
inundaciones eran muy vastas y los extensos pantanos a ambos lados del río abundaban
en hipopótamos, antílopes, grullas y todo tipo de animales que podían ser cazados por el
hombre. Paulatinamente, el aumento de la sequedad fue limitando las tierras inundadas;
en ciertos casos éstas quedaron reducidas a la proximidad de las orillas del río, y durante
muchos milenios las porciones de tierra que van a beneficiarse por las crecidas serán, en
la mayor parte de su recorrido, de una anchura no superior a las doce millas.
Además, los suelos fértiles cultivables se detienen bruscamente en los límites de
las tierras inundadas, tan bruscamente que hoy en día hay numerosos lugares en los que
una persona puede tener el pie izquierdo apoyado en el suelo fértil y el derecho en suelo
desértico.

TUMBA DE NEFERTARI

REINA NEFERTARI BIOGRAFIA



El Origen de Nefertari son desconocidas, pero los descubrimientos en su tumba, que incluyen un cartucho del  Faraón Ay (que se encuentra en lo que era o un pomo de un bastón o una perilla de un pecho), sugieren que pueden haber estado relacionados a los gobernantes de la 18 ª dinastía, incluido Tutankamón, Nefertiti, Akhenaton y Ay. Se casó con Ramsés a la edad de trece años, que fue él mismo sólo quince años, antes de convertirse en faraón. Ella era la más importante de sus ocho esposas por lo menos durante los siguientes veinte años. Murió en algún momento durante la parte trasera 25a de reinado del reinado de Ramsés y el motivo de su muerte sigue siendo incierto.

A pesar de que tenía al menos cuatro hijos y dos hijas, ninguna de ellas sucedió en el trono. El heredero al trono de Ramsés II fue el príncipe Merneptah, su hijo el 13 de otra esposa, Isetnofret.

Sus hijos fueron:
No todos los nombres de los más de 100 niños de Ramsés se conocen, y en muchos casos sus madres no pueden ser identificados con certeza. Los siguientes niños puede atribuirse a Nefertari:
• El príncipe Amón-su-khepeshef, el príncipe heredero, comandante de las tropas.
• Príncipe Pareherwenemef.
• Príncipe Meriatum, sumo sacerdote de Heliópolis.
• Príncipe Meryre.
• Princesa Meritamen, chantress de Amón y sacerdotisa de Hathor.
• Princesa Henuttawy.
Podría haber otros.

Sus Titulos Fueron:
Gran esposa del rey": esa, y los títulos siguientes tres, identifica Nefertari como preeminente entre las ocho mujeres conocidas de Ramsés II.
"Gran Esposa Real, su amada" •,
• "Esposa del toro fuerte",
  • "Diosa, la esposa",
• "Madre del rey", esto confirma que uno de los hijos de Nefertari había sido elegido para suceder a Ramsés.
  • "Mujer de la nobleza hereditaria", esto indica que Nefertari vino de acciones nobles.
  • "Grande de alabanza",
• "Maestra de encanto, dulzura y amor",
• "Maestra del Alto y Bajo Egipto": esa, y los próximos dos variantes, indica que Nefertari ejerce un cierto papel en los asuntos del Estado.
• "Señora de las Dos Tierras",
• "Maestra de todas las tierras",
• "Agradable en las columnas gemelas": se refiere a su preferencia de doble emplumado tocado, la misma que la usada por el dios Amón.
  • "Para quién brilla el sol": una inscripción única de la fachada de su templo de Abu Simbel.
  • "Grande de favores": lo que posiblemente indica un papel judicial que se celebró.

TUMBA DE NEFERTARI


La tumba de Nefertari QV66 es la más grande y más espectacular en el Valle de las Reinas. Mala calidad de la piedra caliza impidió que los obreros de la talla directa en las paredes de roca.

En su lugar, una gruesa capa de yeso se aplicó, tallado y pintado. Las pinturas representan viaje de Nefertari después de la muerte a la otra vida, guiado por varios espíritus y deidades, como Isis, Ra, Hathor, Anubis y Osiris. Hay una escena agradable de Nefertari jugando al juego de Senet. No hay espacio se deja en blanco en esta tumba de vivos colores y, sin embargo, todo el esquema es tan perfectamente equilibrado, de la escala tan bien proporcionado, que se sienta como en  paz en este lugar maravillosamente hermosa.



La tumba fue descubierta en 1904 por el arqueólogo italiano Ernesto Schiaparelli. Había sufrido tanto deterioro debido a los depósitos de sal en la superficie de yeso que un gran esfuerzo que se necesitaba para repararlo. En 1986, el Ministerio de Cultura, la Organización de Antigüedades de Egipto y el Instituto Getty de Conservación a la tarea de salvar a la tumba de Nefertari, utilizando las más avanzadas prácticas de restauración científica y artística. El trabajo consistía, en resumen, de reforzar la superficie de yeso a su base de piedra caliza por la eliminación de depósitos de sal y la aplicación de adhesivo acrílico. Piezas caídas fueron cuidadosamente juntos y vuelve a unir a la pared. Por último, las áreas que faltan se van a repintar usando líneas verticales muy finas de pigmento de acuarela que se mezclan en la distancia de visualización normal, pero indican que los futuros restauradores de la obra que se ha hecho previamente.

La tumba de Nefertari se abrió finalmente al público en 1995. Desde entonces se ha cerrado periódicamente para la observación y mantenimiento.

sábado, 2 de junio de 2012

FARAON KEOPS BIOGRAFIA

El Faraón Keops o Khufu



fue el segundo gobernante de la cuarta dinastía del antiguo Egipto. Se le recuerda más por la construcción de su tumba, la Gran Pirámide de Giza, una de las siete maravillas del mundo, que por cualquier otro tipo de hazaña. Keops gobernó durante 23 años después de su padre el rey Snofu.


Su madre fue la reina Hetep-heres I. Tuvo tres esposas y muchos hijos.

Después de su muerte, su familia realizó tres divisiones. Su primera esposa, Merey, era la madre de DjedefHor y Buefre, ninguno de los cuales le sucedió en el trono. La segunda parte estuvo encabezada por la madre de DjedefRe, que gobernó ocho años después de la muerte de Keops. Por último la tercera división corrió a manos de la madre de Kefrén, que también gobernó Egipto durante algún tiempo y construyó la pirámide de Giza.


Keops viajó bastante hacia el norte y sur, trayendo de sus viajes novedades muy importantes para su reino, como por ejemplo los sistemas de riego. El verdadero nombre de Keops es Khnum-Khufwy, lo que significa “el dios Jnum me protege”. A lo largo del tiempo, se han realizado diferentes excavaciones que han mostrado a todo el mundo que revelan que fue un gobernante que no era querido por todos.

Al parecer, su comportamiento era verdaderamente duro y se le consideraba un gran tirano.

LA GRAN PIRAMIDE DE KEOPS


La Gran pirámide del faraón Keops en Guiza, Egipto, es la mas alta y seguramente más famosa de la antiguedad. Se estima que se concluyó en el año 2570 antes de Cristo, y forma parte de la Necrópolis de los Faraones de la IV Dinastía. Como sus antecesoras (las mastabas, las pirámides escalonadas y las pirámides acodadas) servian fundamentalmente de gigantescas tumbas para las momias de los faraones, que eran enterrados con objetos y aquellas cosas que le fueran útiles en su viaje por al más allá.


La Pirámide de Keops recibe este nombre porque fue mandada a erigir justamente por el Faraon Keops (Jofuh) y se llevó unos 20 años en completar. Fue construida con unos 2.300.000 bloques de piedra, cuyo peso promedio es de dos toneladas y media por bloque, aunque algunos de ellos llegan a pesar hasta las sesenta toneladas, dependiendo de su ubicación en el edificio. Originalmente estaba recubierta por unos 27.000 bloques de piedra caliza blanca, pulidos, de varias toneladas cada uno. Se atribuye su diseño a Hemiunu, arquitecto que continuó aquello que durante los anteriores 200 años habían desarrollado constructores y arquitectos egipcios, algunos famosos como Imhotep.


La trascendencia de la Gran Pirámide, con sus 147 metros de altura y su geometría limpia y contundente, es innegable. Ha impactado en inconciente colectivo, siendo modelo de cientos de otras edificaciones, no solo en Egipto sino en todo el mundo. Y estableció una estética formal y de volumetría que aún hoy sigue siendo relevante, aún en este actual globo hipertecnologizado.

viernes, 1 de junio de 2012

LA MASTABA EN BUSCA DE LA VIDA ETERNA

MASTABA EGIPCIA
 
Una de las más antiguas creencias de la religión egipcia es la de que tras la muerte el alma del difunto continúa teniendo necesidad del cuerpo, sin el cual no sería posible la vida eterna. De ello se deduce la necesidad de preservar el cadáver a toda costa, lo que explica la aparición en la cultura egipcia de sofisticados sistemas de embalsamamiento, existentes ya en la época predinástica. Obviamente, si de lo que se trata es de preservar el cuerpo del difunto para la eternidad, es necesario garantizarle un alojamiento apropiado. Y ésta es la concepción de la tumba que poseían los antiguos egipcios: el lugar donde tras la muerte el cuerpo y el alma lograban fundirse nuevamente para disfrutar los placeres de la vida eterna empleando para ello, entre otras cosas, las propias ofrendas depositadas en la tumba.
Aunque no existen datos fidedignos al respecto, se estima que esta creencia en la inmortalidad fue en un primer momento atributo exclusivo de los primeros faraones. Sin embargo, éstos debieron entender muy pronto que una vida eterna sería poco satisfactoria si en ella no contaban con otros miembros de la familia real y, al menos, con los funcionarios más distinguidos de la corte. De tal modo que debieron ser los primeros reyes del Imperio Antiguo, en la primera mitad del tercer milenio a. C., quienes comenzaron a conceder a tales funcionarios el privilegio de poseer su propia tumba en el conjunto de la necrópolis real; sepultura que además era financiada en su totalidad por el propio faraón.
Tal es el origen de las mastabas, esas sepulturas de forma troncopiramidal realizadas en piedra que encontramos a cientos en las más importantes necrópolis del Imperio Antiguo. La palabra en sí misma es de origen árabe y puede traducirse como banco o banqueta, lo que hace clara alusión a su forma. Se trata del primer tipo de tumba monumental del antiguo Egipto, del cual acabarían derivando con el tiempo la pirámide escalonada y, poco después, la pirámide perfecta. Antes de estas creaciones, los primeros faraones egipcios y sus familiares más próximos, así como otros personajes destacados de la corte (sacerdotes y altos funcionarios) acabaron sus días depositados en sus correspondientes mastabas.

Las mastabas más lujosas, tenían varias salas decoradas con profusión, y un serdab.

Esta construcción fue evolucionando hacia formas más complejas, y se agregaron salas, escaleras, trampas para saqueadores, etc. Las mastabas más grandes, sirvieron de sepultura apara los nobles y las clases dirigentes.

En la época saíta (período tardío), la mastaba perdió su forma original, convirtiéndose en simples construcciones de adobe, elevadas sobre el suelo, prescindiendo de la cámara subterránea. Tmbién podían contener un panteón familiar. Se colocaba una tumba sobre otra, con la incorporación de una escalera exterior, para acceder a las más altas.

Hay miles de mastabas en Egipto, algunas con capillas interiores decoradas, en las cuales puede recuperarse información sobre la vida cotidiana.
Se cree que las pirámides son la evolución de las mastabas.