miércoles, 24 de octubre de 2012

LOS USHEBTIS

LOS USHEBTIS



Los Shabtis, Shauabtis o Ushebtis, ya veremos más adelante como cambia el nombre en el tiempo o, según otros autores, con palabras egipcias: shabty o ushebty, adaptadas a nuestro vocablo, son representaciones volumétricas funerarias, de aspecto momiforme, originadas en la segunda mitad del Reino Medio, en la Dinastía XII, entre el 1962 y el 1787 a.C.

Estas figuras fueron hechas para reemplazar a su propietario en las tareas de labranza e irrigación que pudieran ser requeridas en Ialu, es decir en el reino de Osiris, o como lo conocemos comúnmente: en el Más Allá.

Su nombre proviene del verbo responder y algunos le dan el significado de “respondedor” y otros “el que responde”. Ambos señalamientos pretenden describir a quien atiende un llamado que se le hace.

Terminología

El vocablo inicial de Ushebti es Sabty o shabty, un derivado de Swb. Aquellos quienes saben la inexistencia de vocales en el antiguo idioma egipcio no les sorprenderá la conversión de Swb a SawAb cuyo significado, según los entendidos, corresponde a la palabra griega “persea”. Este es un árbol sagrado con el que los antiguos egipcios comenzaron a elaborar estas estatuillas funerarias.

A partir del Imperio Nuevo SawAb dio paso al termino SawAbty o shauabty, quizás con la intención de precisar el término persea convirtiéndolo en “los de madera de persea”.

Es hacia el Tercer Período Intermedio, en la dinastía XXI, alrededor del 1.080 a.C. cuando comienza a usarse el vocablo wSbty, es decir: “ushebty”.

Es a partir de entonces que se deriva del verbo wSb “responder”, cuyo significado es “el que responde” y que es el comúnmente utilizado para referirse a estas pequeñas imágenes de aspecto momiforme.

Función

Los Ushebtis fueron ideados como parte del ajuar funerario por lo que se colocaban en las tumbas. Algunas veces, se les ponían dentro de cajas de madera, las cuales podían ser ostentosas en cuanto a su decoración o ser muy sencillas. En el Imperio nuevo llegaron a ser colocadas en miniaturas de sarcófagos.

A lo largo del tiempo tuvieron la misma función, en el ámbito religioso del antiguo Egipto, la representación de su propietario ante Osiris en las tareas de labranza e irrigación que pudieran ser requeridas en el reino de las sombras. Sin embargo, mientras en su inicio fueron considerados como réplicas del extinto, en el Imperio Nuevo y posteriormente, llegaron a ser vistos como siervos o una especie de esclavos del inanimado, por lo que se elaboraron grandes cantidades.

En un principio se elaboraba un ushebti para el difunto, no obstante, con el transcurrir las diferentes dinastías de la antigua civilización, llegaron a fabricarse grandes cantidades de estas estatuillas para el fallecido, formados por hombres y mujeres, incluyendo especialistas en diferentes actividades, quienes en oportunidades estaban dirigidos por otros ushebtis o capataces que lograban diferenciarse de los obreros por el uso de un faldellín en lugar del aspecto momiforme acostumbrado. Tal es el caso del faraón Tutankamón quien tenía a su disposición 365 ushebtis, uno por cada día del año, 36 capataces, uno por cada cuadrilla de 10 obreros, y 12 jefes de mes, uno por cada mes del año. Esto hacía un total de 413 ushebtis que servirían al rey en el Más Allá. Tal era el temor por realizar estas acciones exigidas por Osiris que en algunos entierros llegaron a incluirse ushebtis que actuaban como “suplentes” de los principales.

Es lógico pensar que ningún faraón deseaba ejecutar con sus manos este tipo de tarea, por lo que en el momento requerido leía la leyenda escrita sobre el cuerpo del ushebti y este adquiría vida para responder al llamado, sustituyéndolo en las labores.

Evolución

Los ushebtis presentaron una gran evolución desde la Época Tinita hasta el Período Tardío y solo los verdaderos conocedores del tema, suelen saber con exactitud a que cronología pertenecen.

Época Tinita e Imperio Antiguo

Los reyes tinitas acostumbraban a ser enterrados con su servidumbre, por lo que estos debían ser sacrificados al fallecimiento de su señor. Una probable prueba de ello son las tumbas reales encontradas en Abidos y Sakara las cuales tienen aposentos destinados a los domésticos del soberano.

En el Imperio Antiguo, alrededor de las pirámides se construyeron comunidades de mastabas donde se enterraban a los más altos funcionarios del faraón. Más aún, en la IV y V dinastías se construían esculturas con el rostro del difunto. Para la dinastía VI se usaron las estatuas de madera conocidas como “estatuas del Ka” para realizar actos de culto funerario a favor del difunto. Estas estatuas se colocaban en la capilla del difunto sumándose a las imágenes de sus sirvientes cuyos nombres estaban reflejados en ellas.

Es a partir de ese momento en que comienza a pensarse que dichas estatuas no eran la representación del difunto, sino que correspondían a un doble que lo sustituía en el reino de Osiris para conseguir su alimentación.

Al terminar la dinastía VI comenzaron a aparecer las estatuillas de trabajadores realizando trabajos domésticos.

Primer Periodo Intermedio

Durante el Primer Periodo Intermedio, en Heracleópolis, aparecen, sin dejar lugar a duda, las estatuillas momiformes del fallecido, llamadas saH, Sah que representaban una especie de doble del cuerpo momificado.

Imperio Medio

Al final del Imperio Antiguo la evolución religiosa de Egipto marca la ascensión de Osiris como rey del mundo de los muertos, por lo que desde el principio del Imperio Medio se sustituye el “Campo de las Cañas”, lugar del último juicio para “Ra”, por “Los Campos de Iaru” o “Ialu” donde reinaba Osiris. En Ialu se encontraba el “Campo de las Ofrendas”, lugar en cual Osiris exigía al difunto trabajos agrícolas e hidráulicos.

Entrado Osiris a dominar el mundo subterráneo, los egipcios comienzan a escribir en los “Textos de los Sarcófagos” una fórmula para que las estatuillas de madera respondieran al llamado, dándoles el nombre de Ushebtis. Dicha fórmula, conocida como fórmula shabti, podía leerse de la manera siguiente: “El Justificado N., dice:… ¡Oh tú shabty, que has sido hecho para N, si N es llamado para sus tareas, o si un trabajo desagradable fuera impuesto a N como a cualquier hombre en su trabajo, dirás aquí estoy yo. Si N es llamado para vigilar a los que trabajan allí, volviendo sobre los nuevos campos para roturar la tierra, o para transportar en barco la arena del Este al Oeste, dirás aquí estoy yo. El Justificado N.”

Imperio Nuevo

En estos tiempo la costumbre de los ushebtis es habitual y comienzan a aparecer otras fórmulas para su llamado. Entre ellas tenemos fórmula Hetep-di-nesu y la llamada fórmula “saw”. Sin embargo, continuaban siendo de madera y elaboradas de una manera muy tosca. No obstante, en el Imperio Nuevo, su elaboración se fue perfeccionando y ya no solo se colocaban como parte de ajuar funerario, muchas veces se ubicaban en santuarios o en la arena, sitios considerados sagrados, donde se podía tener fácil acceso a las autoridades de la otra vida, entre los que se encontraban Busiris, Buto, Heliópolis, Letópolis y Ra-Setau y muy especialmente en Abidos por ser el sitio donde fue enterrado Osiris.

Una de las fórmulas utilizadas en los ushebtis, durante la dinastía XVIII, fue la conocida fórmula de Amen-Hotep III, la cual decía: “(Fórmula para) hacer que este Shauabty trabaje para el bienaventurado, el Osiris Rey del Alto Egipto, Neb-Maat-Ra, en la necrópolis. ¡Oh dioses que estáis al lado del Señor de la Eternidad, que estáis sentados a las órdenes de su voz, acordaos de mí pronunciando su nombre! ¡Que podáis darle las ofrendas diarias de la tarde! ¡Que podáis escuchar todas las peticiones en el país de Peker (Abidos) cuando Él (Osiris) celebre la fiesta Uag! ¡Que sea posible la estancia allí para el Osiris-Rey Amen-Hotep Heka Uaset, Justo de Voz, para trabajar los campos, para llenar de agua los canales, para transportar la arena del Este al Oeste! ¡Yo lo hago!, ¡Heme aquí! Dirás tú (shauabty). Pueda el Osiris-Rey Neb-Maat-Ra, Justo de Voz, ser recordado delante de Un-en-Nefer (Osiris), para recibir ofrendas en su presencia”.

Aún cuando en este período se elaboraron gran cantidad de ushebtis sin inscripción, la mayoría de ellos hacia referencia a un extracto del capítulo VI del “Libro de los Muertos”, conocido como “El Capítulo de los Shabtys o Ushebtys”. Dice: “Fórmula para que un ushebty ejecute los trabajos para alguien en el Más Allá. Palabras dichas por el Osiris N.N.: ¡Oh ushebty de N. N.! Si soy llamado, si soy designado para hacer todos los trabajos que se hacen habitualmente en el Más Allá, (sabe) bien que la carga te será infligida allí. Como (se debe) alguien a su trabajo, toma tú mi lugar en todo momento para cultivar los campos, para irrigar las riberas y para transportar la arena de Oriente a Occidente. Héme aquí (responderás tú figurilla); Iré a donde me mandes, Osiris N. N. Justificado”.

La costumbre de los ushebtis fue tan arraigada en el antiguo Egipto que lograron superar el período de Akhenatón, no obstante su inscripción fue modificada a: “¡Que respires los dulces soplos del viento del norte que salen del cielo bajo la mano del Disco Viviente! Vivificación por los rayos del Disco, salud del cuerpo renovada sin cesar, capacidad de salir de la tumba a la luz del día en compañía del Disco solar”.

En los tiempos de Ramsés II se usó la fórmula de Ja-em-Uaset, lo cual hacía referencia a la sagrada región de Ra-Setau, entrada del Serapeum y acceso a la región subterránea y funeraria de Ra-Setau. Dice: “¡Que tu visión pueda ser restaurada para que puedas ver el disco solar y adorar al sol en vida! ¡Que seas convocado en Ra-Setau y rodees la colina de Tcha-Mut! ¡Que puedas atravesar el valle del Ra-setau superior y abras la caverna secreta! ¡Que puedas tomar posesión de tu lugar en Ta-Dyeser (el país sagrado) como los miembros de la gran tripulación que están con Ra!”.

En el Imperio Nuevo, también se utilizaron ushebtis haciendo alusión al capitulo XXV del Libro de los Muertos: “Que el difunto recuerde su nombre en el país de los dioses”.

Otras fórmulas acostumbradas en esta época fueron:

Las consagradas por sacerdotes: “El Osiris, N.N., Justificado”.

La de la diosa Nut: “Para ser enterrado donde se hacen las oraciones”.

Para los toros sagrados Apis: “Resplandece, ¡Oh Osiris Apis!, dios grande, Señor de Ra-Setau”.

El Imperio Nuevo se caracterizó, en cuanto a los ushebtis se refiere, por su despersonalización. Es aquí cuando estas estatuillas pasan de sustitutos de su amo a ser esclavos del difunto llamados ”servidores” o Hemu.

Tercer Periodo Intermedio y la Baja Época

Este es el tiempo en que Amón-Re se convierte en dios omnipotente, con la capacidad de otorgar la transformación del difunto en el mismo dios Osiris, al cual era llamado Iakeby (el lamentador).

En estos tiempos, los antiguos egipcios comenzaron a fabricar las estatuillas con menor tamaño impidiendo la incorporación de las fórmulas originales de gran longitud de escritura y además llegaron a convertirlos definitivamente en esclavos, desvirtuando su concepción a tal punto que desaparecieron en la época ptolemaica.

Materiales y Formas

Existe una diversidad de materiales con los que se realizaron los ushebtis, entre los cuales se encuentran la madera, la fayenza y otros materiales como la terracota, el barro, la cera, la cerámica, el cobre, el bronce, la pasta vítrea, la piedra en sus distintas modalidades en uso en Egipto (granito en sus distintas particularidades, especialmente el rosa, la piedra calcárea, la calcita, la serpentinita, la cuarcita, caliza, incluso el alabastro). Unas veces se encuentran revestidas en colores y en otras oportunidades se aprovecha al máximo la apariencia del material. Tienen una altura entre 20 y 25 centímetros.

Generalmente tienen forma momiforme, no obstante aquellos ushebtis que representan jefes de cuadrillas se ven representados con un faldellín. En sus manos llevan los útiles de labranza y en la espalda pueden colgar bolsas para guardar la semilla que han de sembrar. También se encuentran cestas que usaban para acarrear la tierra de los Campos de Ialu, envases para cargar agua, moldes para hacer ladrillos y hasta amuletos. Tampoco falta el pico y la azuela.

La inscripción jeroglífica que hace referencia al llamado se encuentra sobre las piernas.

Los ushebtis podían estar guardados en cajas de madera, las cuales tenían grandes grafías de adoración a los dioses o simplemente no tener nada inscrito. Cuando la cantidad de ushebtis era muy pequeña podían ser colocados en pequeños sarcófagos de madera o cerámica. Algunas veces, cuando las estatuillas estaban “de pie” se colocaban en “capillas”en cuyo exterior se pintaba la imagen del difunto. En otras oportunidades vemos barcos en el exterior de las capillas, estos recrean el último viaje entre las orillas del Nilo.

Existe la particularidad, en algunos ushebtis, de tener un elemento vertical que les permitía estar erectos eternamente.

Importancia Arqueológica

Los ushebtis generan un gran aporte para la determinación de diferentes facetas del antiguo Egipto, ya que la evolución de estas estatuillas fue a la par de la evolución religiosa, social, política y económica, no solo de Egipto como un todo sino también las particularidades de las regiones donde fueron hallados.

Por otra parte, los grabados en su superficie así como la forma del rostro, permiten conocer nombres, títulos y apariencia de sus propietarios.

Su datación es un elemento realmente complicado y existen cuantiosos factores que deben ser tomados en cuenta para su determinación. La cantidad, el aspecto momiforme y/o humano, los utensilios, los materiales, las inscripciones, su disposición (en cajas de madera, sarcófagos o capillas) son algunos de los elementos que permiten identificar la época de la cual procede un ushebti en particular. No se debe olvidar, como se ha plasmado en líneas anteriores, que a medida que avanzaban las diferentes dinastías se producían cambios muy particulares en la elaboración de los ushebtis.

TUMBAS EN EL VALLE DE LOS REYES

EL VALLE DE LOS REYES


Como escribió en su día Howard Carter, El Valle de los Reyes…..¡Cómo hace soñar ese simple nombre! De todas las maravillas de Egipto no hay una solo que impresione tanto la imaginación. Aquí lejos de los ruidos de la vida, en este valle desértico, dominado por la "cima", como por una pirámide natural, yace una treintena de reyes.
El más célebre y visitado paraje del Egipto faraónico, el Valle de los Reyes, sigue siendo misterioso; subsisten numerosos enigmas. El descubrimiento de las tumbas fue una verdadera epopeya.


Durante cinco siglos y tres dinastías, las XVIII, XIX y XX, de 1552 a 1069 a. de C., el Valle fue utilizado para albergar las momias de los soberanos y algunos dignatarios admitidos a permanecer para siempre junto a los monarcas que marcaron con su huella aquel brillante periodo de la historia egipcia conocido con el nombre de Imperio Nuevo, de acuerdo con una denominación inspirada en la historiografía prusiana del siglo XIX.

El Valle es el inicio de un ued excavado por las lluvias que desgastaron el calcáreo y formaron una depresión donde reina a menudo un intenso calor. Para llegar hasta allí, hay que seguir la carretera que sale del embarcadero, atravesar la zona de cultivos y, luego, sin transición alguna, serpentear por el desierto y sumergirse en un paisaje de rocas y colinas. Ese camino es el que siguieron, hace más de tres mil años, las procesiones funerarias que conducían a los reyes de Egipto hasta su última morada.

Hacia el 2050 a de C.
Tebas se convirtió en una ciudad importante; se erige ya, en la orilla este, el primer Karnak, mientras los muertos son enterrados en la orilla oeste. Los soberanos de la XI dinastía hacen excavar sus sepulturas en la montaña de Occidente, aunque la capital de halla en el medio Egipto donde se edifican todavía pequeñas pirámides. A finales de la XII dinastía se produjo la invasión de los Hicsos, pueblos asiáticos que ocupan el norte del país; en Tebas, a finales de la XVII dinastía, tras largos años de ocupación, ruge la revuelta. Con el impulso de grandes damas de firme carácter, se forma un ejército de liberación, decidido a expulsar al invasor y a reunificar las dos tierras.
El príncipe Ahmosis vence a los Hicsos y se convierte en fundador de la XVIII dinastía.
Durante veinte años Amenhotep I (1526-1506), tal vez más, según otras cronologías, reina sobre el Doble País unido de nuevo, el, fue considerado el protector del paraje del Valle y de la necrópolis de Occidente; los constructores le invocaron de buen grado, como un genio bueno capaz de inspirarles y guiar su mano.
Aunque el reinado de Tutmosis I sólo duró unos quince años, (1506-1493), es particularmente importante porque fue, al parecer, el primer faraón que hizo excavar su tumba en el Valle de los Reyes, su principal colaborador fue el maestro Ineni que trabajó en secreto y en silencio, con Tutmosis III, la elección del Valle se impuso de un modo definitivo. (Parece ser que Tutmosis II rompió un poco la tradición inaugurada por su antecesor, al elegir otro lugar para construir su sepultura, pero dado el carácter enigmático que envuelve su reinado, lo dejaremos en una mera suposición.



¿CUÁNTAS TUMBAS?

Sesenta y dos tumbas se excavaron en el Valle, cincuenta y ocho en el Valle de los Reyes propiamente dicho, y cuatro en la rama occidental; existen indicios de tumbas abandonadas, tumbas sin inscripciones que tal vez estuvieran destinadas a reyes y otros tipos de sepulturas para personas no reales, a las que se les concedió, pues, un inmenso privilegio.

Casi todas la tumbas fueron más o menos desvalijadas, a excepción de tres, la de los padres de la reina Teje, la gran esposa real de Amenhotep III padre del célebre Akenatón; la de Maiherpri, un soldado; la de Tutankamón, descubierta en 1922 por Howard Carter.

Kv-1 RAMSES VII
Kv-2 RAMSES IV
Kv-3 Un príncipe de RAMSES III
Kv-4 RAMSES XI
Kv-5 Hijos de RAMSES II
Kv-6 RAMSES IX
Kv-7 RAMSES II
Kv-8 MERNEPTAH
Kv-9 RAMSES VI
Kv-10 AMENMESSE
Kv-11 RAMSES III
Kv-12 Tumba anónima
Kv-13 CANCILLER BAY
Kv-14 TAUSERT Y SETNAKHT
Kv-15 SETI II
Kv-16 RAMSES I
Kv-17 SETI I
Kv-18 RAMSES X
Kv-19 Príncipe RAMSES
Kv-20 HATSHEPSUT
Kv-21 Tumba anónima
Wv-22 AMENHOTEP III
Wv-23 AY
Wv-24 Pozo
Wv-25 AJENATON
Ta-26 AJENATON
Kv-27 Pozo
Kv-28 Pozo
Kv-29 Pozo
Kv-30 Pozo
Kv-31 Pozo
Kv-32 Pozo
Kv-33 Pozo
Kv-34 TUTMOSIS III
Kv-35 AMENHOTEP II
Kv-36 MAIHERPRI
Kv-37 Pozo
Kv-38 TUTMOSIS I
Kv-39 AMENHOTEP I
Kv-40 Pozo
Kv-41 Pozo
Kv-42 TUTMOSIS III
Kv-43 TUTMOSIS IV
Kv-44 Pozo
Kv-45 USERHET
Kv-46 YUYA Y TUYA
Kv-47 SIPTAH
Kv-48 AMENEMOPE
Kv-49 Pozo
Kv-50 1 perro 1 mono
Kv-51 3 monos 3 patos papión ibis
Kv-52 1 mono
Kv-53 Pozo
Kv-54 Pozo
Kv-55 SMENHER o TIYI
Kv-56 Pozo
Kv-57 HOREMHEB
Kv-58 Pozo
Kv-59 Pozo
Kv-60 Tumba anónima
Kv-61 Pozo
Kv-62 TUTANKAMON

Una de la tumbas  por dentro es la de Seti II
 y las camaras inferiores