a. Las atribuídas a espíritus malignos.
b. Las de causas manifiesta como los traumatismos.
c. Las de causas desconocidas, atribuidas a los dioses.
La magia y la religión estaban estrechamente unidas a la vida de los egipcios, el decir conjuros estaba íntimamente unidos al remedio para que surtiera efecto.
Los egipcios se dedicaron a estudiar el porqué estaban enfermos y porqué se morían y pretendieron curar las enfermedades e intentaron sanarlos ya sea en el Sanatorium, adyacente al templo, usando la magia y algunos medicamentos vegetales, tomaron nota de las plantas que causan enfermedades, matan o curan.
Los conocimientos de la medicina egipcia, nos han llegado a través de los papiros médicos, que llevan los nombres de sus descubridores, del lugar donde fueron hallados o de los museos donde se encuentran. El gran historiador Herodoto nos dice "La medicina esta dividida en Egipto, cada médico cuida una sola enfermedad, todo está lleno de médicos, unos son médicos de la cabeza, otros de los dientes, otros del abdomen, otros de enfermedades inciertas" (medicina interna) y añade :
"tierra fecunda que produce gran abundancia de drogas, unas son remedios, y otras venenos, país de médicos los más sabios del mundo" Herodoto se refiere a Hesy – Ra (3000 años a.C.) gran Oftalmólo
Uno de los parrafos de los papiros dice asi
“si examinas a un hombre enfermo del cardias, con dolor en brazos, pecho y corazón… amenaza la muerte”
Esta cita la podría decir hoy en día cualquier doctor como amenaza de infarto, pero pertenece a un papiro escrito en la época de Amenonfis I, en el Antiguo Egipto.
Los conocimientos médicos de los egipcios fueron asombrosos, numerosas fuentes literarias, escultóricas y pictográficas, además de los papiros, son vestigios físicos que nos han dejado los egipcios sobre sus vastos conocimientos médicos.
Se describen en ellos recetas y formulas mágicas acerca de Ginecología y Obstetricia, El libro del Corazón sobre enfermedades cardíacas y enfermedades oculares, entre otros…tened en cuenta que estamos hablando del 1550 antes de Cristo.
Sobre ésta época se escribe el papiro Ebers, uno de los más importantes tratados médicos de la antigüedad, de donde también “beberían” los griegos. Se habla en este tratado de numerosos tratamientos en las diferentes áreas médicas e incluso se mencionan los remedios para algunas dolencias: la cebolla, ajos, miel, cerveza, hinojo, mirra, lechuga, café y cacao y ciertos preparados de plomo, cobre y antimonio. Se usaban frecuentemente los purgantes para las dolencias gástricas.
El Papiro de Ebers se tradujo primero al alemán y después al inglés en el año 190, posee 110 páginas en las cuales se detallan más de 700 recetas y remedios medicinales naturales; este documento confirma la teoría de que los egipcios creían en el mantenimiento del equilibrio natural del cuerpo (mente y espíritu) para restaurar la salud.
Entre estas formulaciones se encuentran preparados para tratar diferentes dolencias como artritis, mordeduras de animales, afecciones intestinales, dolores de cabeza, problemas en el embarazo, fracturas, quemaduras, entre otras cosas. Las plantas que se usan en estos tratamientos son Mirra, incienso, cardamomo, eneldo, tomillo e hinojo entre otros.
La estimación de la fecha de creación del papiro se basó en el texto que se refiere al noveno año del reinado de Amenhotep I, pero existe una controversia al respecto porque podría tratarse de una copia de otros documentos antiguos de Thoth, experto en medicina por aquellos tiempos; lo que no se discute es el hecho de que es uno de los registros más antiguos de medicamentos que existe.
Las enfermedades
La información que nos ha llegado sobre las enfermedades en el Egipto antiguo es relativamente abundante, aunque incompleta para darnos una idea cabal de la patología de hace entre dos y cinco milenios. Hay mas detalles que visión sistemática. La extraordinaria conservación de algunas momias ha permitido, en los últimos tiempos, hacer diagnósticos retrospectivos de gran precisión, pero una gran parte de los datos se han perdido. Quizá pueda extrañarnos la gran incidencia de afecciones parasitarias. La bilharziasis o equistosomiasis, que todavía es una plaga de nuestro siglo, se halla abundantemente representada en los restos de muchos cadáveres.
Entre las enfermedades infecciosas que han dejado una huella clara destaca la tuberculosis. En algún lugar la alta presencia de estas lesiones en los cadáveres que se han conservado llevó incluso a pensar que se trataría de enterramientos de un sanatorio. El hallazgo de depósitos pulmonares de polvo de piedra, la silicosis, no es infrecuente, lo que indica ya la existencia de una patología de origen laboral antigua. También son abundantes las descripciones de lesiones traumáticas de tipo y localización muy diversos: heridas, luxaciones y algunas fracturas.
Otras afecciones se describen con menor frecuencia, aunque en ocasiones de manera totalmente clara, incluso identificable, por la precisión de los síntomas en una lectura actual. Así probablemente, en el papiro Ebers, que data de hace casi 3.500 años, se encuentra la primera descripción de un infarto de miocardio. También se reconoce el relato de cuadros de color de cabeza, ataques convulsivos de tipo epiléptico, alteraciones del estado de ánimo principalmente de melancolía y otros muchos. El estudio reciente de muestras de momias, ya sea mediante el microscopio o por medio de rayos X, ha permitido comprobar la importancia de las lesiones arteriosclerosi



