Tumba de Tutankamon
Era el año 1907 y, gracias a la financiación de Carnarvon, Carter pudo reemprender de nuevo su gran sueño, encontrar la tumba de Tutankhamon.Las excavaciones fueron largas y laboriosas y en más de una ocasión la falta de resultados estuvo a punto de acabar con la idílica búsqueda. Carter necesitó quince años para poder enviar aquel mítico cablegrama a Carnarvon, que en aquel momento se encontraba en Inglaterra y el que decía, el 4 de noviembre de 1922: “Finalmente hecho espléndido descubrimiento en el Valle; magnífica tumba con sellos intactos. Se requiere su inmediata vuelta. Felicitaciones”
Howard Carter había descubierto unas escaleras que bajaban hasta una puerta cerrada con los sellos del faraón niño.
Por fin su sueño se iba a ver cumplido. En unas semanas llegó Carnarvon junto con su hija, lady Evelyn. Fue entonces cuando practicaron un agujero en la puerta y pudieron ver lo que había al otro lado.
ENTRADA A LA TUMBA DE TUTANKAMON
Tras la puerta se encontraba un auténtico y verdadero museo colmado de objetos, amontonados unos sobre otros en número infinito; jacintos dorados, estatuas de aspecto real, joyeros pintados y taraceados, vasos de alabastro,
tabernáculos negros, mazos de flores y hojas, lechos, sillas magníficamente talladas, un trono de oro tallado y muchas, muchas otras cosas.
Mascara de Tutankamon
HOWARD CARTER ANTE EL SARCOFAGO DE TUTAKAMON
TESOROS DE TUTANKAMON
Primera foto tomada en la tumba de Tutankamon

Howard Carter Triunfos y Tesoros








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